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Alexander von Humboldt: „De las diversas causas de la diferencia de la temperatura en el Globo.“, in: ders., Sämtliche Schriften digital, herausgegeben von Oliver Lubrich und Thomas Nehrlich, Universität Bern 2021. URL: <https://humboldt.unibe.ch/text/1827-Ueber_die_Hauptursachen-7-neu> [abgerufen am 17.04.2024].

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Titel De las diversas causas de la diferencia de la temperatura en el Globo.
Jahr 1841
Ort Mexico
Nachweis
in: El siglo diez y nueve 1:28 (4. November 1841), S. 3–4.
Sprache Spanisch
Typografischer Befund Antiqua; Spaltensatz; Auszeichnung: Kursivierung.
Identifikation
Textnummer Druckausgabe: IV.81
Dateiname: 1827-Ueber_die_Hauptursachen-7-neu
Statistiken
Seitenanzahl: 2
Spaltenanzahl: 6
Zeichenanzahl: 21558

Weitere Fassungen
Ueber die Hauptursachen der Temperatur-Verschiedenheit auf dem Erdkörper (Leipzig, 1827, Deutsch)
On the Principal Causes of the Differences of Temperature on the Globe (Edinburgh, 1828, Englisch)
O głównych przyczynach nóżnicy temperatury na kuli ziemskiey (Vilnius, 1829, Polnisch)
Über die Haupt-Ursachen der Tempratur-Verschiedenheit auf dem Erdkörper. (Gelesen in der Akademie der Wissenschaften am 3. Juli 1827) (Berlin, 1830, Deutsch)
Ueber die Hauptursachen der Temperatur-Verschiedenheit auf dem Erdkörper (Göttingen, 1833, Deutsch)
Ueber die Haupt-Ursachen der Temperatur-Verschiedenheit auf dem Erdkörper (Trier, 1836, Deutsch)
De las diversas causas de la diferencia de la temperatura en el Globo. (Mexico, 1841, Spanisch)
De las diversas causas de la diferencia de la temperatura en el Globo (Mexico, 1842, Spanisch)
|3| |Spaltenumbruch|

De las diversas causas de la dife-rencia de la temperatura en elGlobo.

  • Estracto de una lectura pública, deliberada en la A-cademia real de Berlín el 3 de Julio de 1827. Porel Baron Alejándro Von-Humboldt.
“La distribucion del calor sobre el glo-bo ha formado por muchos años uno de losobjetos principales de mis investigaciones.Objeto que está íntimamente unido conlas diferencias locales de las produccionesde la naturaleza, con la agricultura y elintercurso comercial de las naciones, ytambien, en varios respectos, con su situa-cion moral y política. Ya ha pasado eltiempo en que quedabamos satisfechos conalgunas vistas indefinidas de la diferenciageográfica y fisica de los clímas, y cuandotodas las modificaciones de la temperatu-ra eran atribuidas, ó al abrigo ocasionadopor las colinas y montañas ó á la diversaelevacion de la superficie de la tierra,hemos visto que las diferencias remarca-bles de los clímas que percibimos en gran-des trechos de terreno bajo la misma lati-tud y al mismo nivel del mar, no son pro-ducidas por la insignificante influencia delocalidades individuales, sino que están su-jetas á reglas generales, determinadas porla forma de los continentes en general,por sus contornos y por el estado de su su-perficie; pero particularmente por sus res-pectivas posiciones, y la proporcion de sutamaño á los mares vecinos. La posicionde lo trasparente y opaco de las partesfluidas ó sólidas de la tierra modifican laabsorcion de los rayos del sol que caen so-bre los mismos ángulos, y al mismo tiem-po la produccion del calor. Estas circuns-tancias, el invierno cubierto de nieve yhielo, que es peculiar á los continentes, yá una muy pequeña parte de los mares,la lentitud con que las grandes masas deagua se calientan y enfrian; la radiacionde superficies planas ó desiguales áciaun cielo nebuloso, las corrientes regularesdel Oceano y de la atmosfera, por lascuales el agua y el aire en diferentes lati-tudes y diversas profundidades y alturasson mezclados; todo concurre á producirlo peculiar del clíma. Por esto puede de-cirse que todos los lugares tienen dobleclíma, uno que depende de causas comu-nes en la posicion general y figura de loscontinentes, y otro determinado por lasrelaciones peculiares de su localidad. Desde que el problema de la distribu-cion geográfica del calor se ha considera-do sobre principios generales, las obser-vaciones metereológicas han sido condu-cidas de una manera mas eficiente. Unnúmero mas corto de ellas nos guia ahoraá indudables resultados y los descubri-mientos hechos en el trascurso de los úl-timos veinte años en las partes mas remo-tas del globo, han amplificado gradual-mente el punto de vista. Las indagacio-nes fisicas y geológicas han venido á serigualmente objetos importantes á todoslos viageros y navegantes. Empezaré porel estremo del norte, mencionando aquíen primer lugar á un hombre, que aunqueocupado en la incómoda y peligrosa pescade la ballena, que era el objeto de su via-je, no le impidió hacer las observacionesmeteológicas y zológicas mas escrupulo-sas. El capitan Scoresby es quien porprimera vez determinó la temperaturamedia atmosférica de los mares polares, que tomó entre la isla volcanica de Tun-Mayen y aquella parte del este de Groen-|Spaltenumbruch| landia descubierta por él. Esforzándoseel gobierno ingles en encontrar un pasageal Norueste, ha logrado hacer á la geogra-fia climatológica y á la teoría del magne-tismo, servicios que originalmente fueronprometidos á los intereses comerciales delas naciones.Parry, Sabine y Franklin, se han ocu-pado por muchos años en investigar latemperatura de la atmósfera y del mar enlas regiones polares; se han internado has-ta puerto Rowen y la isla de Melville ypor consiguiente cerca de los 75 grad. lat.nort. habiendo manifestado en esta árduaempresa, una perseverancia de la que di-ficilmente encontraremos un caso seme-jante en la historia de los esfuerzos y con-tiendas humanas con los elementos. Elcapitan Weddell recientemente ha des-truido la antigua preocupacion, sanciona-da por el nombre ilustre de Cook, que elPolo del Sud se tenia por una masa masgrande de hielo y menos accesible que eldel Norte. El descubrimiento de un nue-bo archipielago al S. S. E. de la tierra defuego, ha permitido que penetrara una es-pedicion en la que el capitan Weddell en-contró mar enteramente libre de hielo ba-jo los 74 grad. lat. (muy adelante de lasdos islas solitarias descubiertas por el ca-pitan ruso Bellinghausen).Volviendo á la zona templada, encontra-remos muchos lugares donde la tempera-tura marcada, que hasta ahora se ha con-siderado como invariable, ha sido medida.Varios astrónomos en la Nueva–Holanday al pié de la India Himalaya, misiona-rios católicos, y protestantes en Macao,en la tierra de Van–Diemen, y en las Is-las Sandswiches nos han provisto con nue-vos hechos acerca de la comparacion delos hemisferios del Norte y Sud, y delEste y Oeste de la zona tórrida y templa-da, y por consiguiente de aquellas partesdel globo que son mas abundantes de aguacomo tambien de aquellas que lo están detierra. Del mismo modo ha sido deter-minada la proporcion del calor bajo la lí-nea y en ambos trópicos. Estos puntoscomo establecidos en números, son parti-cularmente importantes, porque ellos ser-virán de puntos fijos semejante á la zonadel agua mas caliente del mar, (entre 84grad., 87 fah., 23 grad. y 24 gs. 5 min. R)que en futuras edades servirán para de-terminar la variabilidad tan disputada denuestro planeta.Es necesario mencionar aquí, que he-mos carecido por mucho tiempo de deter-minaciones climatológicas en las partesmas al Sud de las zonas templadas entrelos 28 y 30 grad. lat. Esta parte del mun-do está formada como si fuera un eslabonintermedio entre el clíma de las palmas,y aquella region á donde, segun la tradi-cion del Este, el género humano, á lo lar-go del Mediterráneo, en Asia Menor yPersia, manifestó primero el desarrollointelectual de las costumbres y el gustopor el cultivo de las artes. Las observa-ciones de Niebuhr, Nouet y Coutel enEgipto, y aquellas de mi desgraciado a-migo Ritchie en el Oasis de Murzuk, pue-den, con respecto á circunstancias localesguiarnos á resultados erróneos.Tambien la estensa y clásica obra sobrelas Islas Canarias de la que somos deu-dores á Mr. Leopoldo Von–Buch, ha lle-nado ahora este blanco como tambien susviages en Lapland, y al promontorio masal Norte de la Europa, dándonos prime-ro una clara ilustracion de las causas queen la Península escandinavia, mas alládel círculo polar, disminuyen la severi-dad del frio del invierno, y preservan enla primavera la temperatura que han re-cibido de la profundidad de las capas fi-jas, y en cuyas ocasiones, bajo la influen-cia de un clíma continental y aquel de lacosta, una elevacion de la línea nevada yde los límites mas altos en que crecen di-ferentes especies de árboles. Si segui-mos las corrientes de las masas que atra-viesan el gran valle del Oceano Atlánti-co del Este al Oeste, casi inesperadamen-te encontraramos ricos manantiales de ins-truccion en el Nuevo-Mundo, desde laAmérica Rusa, y los establecimientos delos cazadores canadeños, hasta el Rio dela Plata, y las partes mas al Sud de Chi-le. Ya no nos comunicarán los naturalis-tas estrangeros las noticias que solamentehabian podido colectar durante algunacorta residencia en las campioñs ricas, demaderas y pastos, y en las montañas cu-biertas de nieve de las cordilleras; ya notendrémos por mas tiempo necesidad dejuzgar la temperatura media de todo elaño por la de un solo mes ó semana sino|Spaltenumbruch| que ahora obtendremos sólida y completainformacion de todas clases de los habi-tantes mismos.El poder ejecutivo de los E. U. delNorte–América ha mandado se hagan ob-servaciones meteorológicas por espacio decinco años, tres veces al dia, en diez y sie-te diferentes puntos ocupados por guarni-ciones militares, entre los 28 y 47 grad.lat. desde el Missouri y Alleghany al La-go Michigan, y la costa de Pansacola; decuyas observaciones se tomará la variedadde la temperatura de dias, meses, y detodo el año. Estas observaciones, calcu-ladas por Mr. Lovell, cirujano general delejército, han sido publicadas á espensasdel gobierno americano, y distribuido átodas las instituciones científicas de Euro-pa. Si este escelente ejemplo fuera se-guido en las partes al Este de nuestro con-tinente, y si por disposicion y á espensasde un monarca poderoso, semejantes ob-servaciones teométricas comparativas, severificasen en algun punto bien selecto enel estensivo distrito entre el Vistula y elSena, la ciencia toda de los clímas apare-ceria en pocos años bajo una forma nuevay mas adelantada.El celo, por el cual los E. U. del Nor-te–América han sido animados, ha produ-cido igual fuerza en varios puntos de laAmérica española emancipada ultimamen-te. Periódicos impresos, nueve mil piessobre el nivel del mar dando diariamentela altura del termómetro barómetro é hi-grómetro, tomada con instrumentos muyesactos, hechos en París y Londres, en laenorme estension desde los 28 grad. Nor-te hasta los 40 grad. Sud lat. Así la re-volucion política de estos paises no sola-mente adelantará su propia condicion yla industria europea, sino que tambien,cuando se aumente la poblacion y los a-delantos cientificos se generalicen, adqui-rirán un conocimiento mas esacto de lasregiones de la atmósfera. En estos pai-ses todas las provincias se elevan, semejan-tes á unas islas en un Oceano de aire, ála altura del Etna ó el pico de Tenerife:en el antiguo continente donde el viageronaturalista erige su tienda cerca de la lí-nea de nieve perpetua, en la América seencuentran ciudades muy populosas.En los tiempos modernos se ha encon-trado el Africa, que nuestros antepasadosrepresentaban en la moneda y monumen-tos, como el reino de las palmas, mas bienfalta de esta especie de planta; y de lamisma manera los viageros posteriormen-te han modificado de un modo singular lacreencia del constante y uniforme calortrópico en los desiertos de Africa. En elOasis de Muczuk in Fezzan Ritchie yLeon, se encuentra el termómetro en va-rios meses, á la sombra, á 5 ó 6 piés delsuelo, á las 5 de la mañana de 86°. á 91°.Fahr. (24° á 36° R.) y de 118° á 129°Fahr. (38°. á 43°. R.) al medio dia, unatemperatura que probablemente nace dela radiacion producida por la arena quese levanta en el aire, y en el mismo lugarel Dr. Oudney murió de frio en el fin deDiciembre. Este lugar está situado enel centro de Africa en las fronteras deBornon bajo los 13°. lat., y que segun lasmedidas barométricas no está ni á 1200pies sobre el nivel del mar. Se ha dichoque el agua, que llevaba consigo la cara-bana del Dr. Oudney en botellas de cue-ro, se heló la misma noche de su muerte.Pero el mayor Denham compañero deClaperton, cuando le supliqué, despues desu vuelta del lago Tchad, me hiciera al-gunas esplanaciones verbales, me dijo quela mañana misma en que murió el Dr.Oudney, la temperatura del aire no llega-ba á los 49° Fahr. (7\( \frac{1}{4} \)° R.) En la Amé-rica del Sud à menos distancia del Ecua-dor cerca de Bogotá y Quito he visto elagua libre de hielo á la altura de 8.500 y9.000 pies sin embargo del poderoso efec-to de la radiacion de los planos elevadosque producen mucho frio. En el manus-crito del jóven Beaufort, que murio últi-mamente en el alto Senegal, victima de sucelo cientifico, encontró que bajo los 16grad. de lat. el termómetro subió en lasombra en el mismo dia, a 113° Fahr.(36° R.) al medio día, y 58° Fahr. (12° R.)en la mañana temprano. La temperatu-ra del aire en los planos de la América,nunca baja tanto à la misma latitud Norte.Al presentar à la academia el año ante-rior una relacion detallada de las escelen-tes labores de Ehrenberg y Hemperich,he mencionado ya el frio á que fueron es-puestos estos sábios viageros en el desier-to de Dóngola, bajo los 19.° lat. Los vien-tos nortes penetraron en estos paises del|Spaltenumbruch| trópico del Sud, y en Diciembre el termó-metro bajo á 38.° F. (2.°, 5′ R.) bajo elpunto de congelacion, consecuentemente12.° de R. mas bajo que lo que se habiaobservado á la misma latitud en las Anti-llas, segun los acontecimientos colectadosmuy cuidadosamente por mí. Es asombro-so encontrar los desiertos de la Africa masfrios que los de América con toda su ricavegetacion, y esto no en las márgenes deltrópico, sino muy en el centro de ella.Las causas verdaderas de esta operacionsingular del frio, no han sido esplicadastodavía suficientemente. Quizá es la ra-diacion del calor del terreno por medio delaire seco ácia un cielo nebuloso, ó unaespansion violenta, producida por la emi-sion de las capas húmedas de este aire se-co y el desenso de las partes altas de la at-mósfera.Se sabe generalmente, que mas de lasdos tércias partes de nuestro planeta es-tán cubiertas por un cuerpo de agua, lacual por su contacto con la atmósfera e-jerce la influencia mas poderosa sobre losclímas de los continentes. Los rayos delsol producen el calor segun las diferentesdirecciones en que caen, ó si es sobre elagua ó una superficie sólida de la tierra.La movilidad de las partículas de que nosimaginamos, son compuestos los cuerposfluidos que producen las corrientes, y unadesigual distribucion de temperatura en-friadas y condensas por la radiacion, laspartículas del agua se sumergen al fondo.Por las ascensiones en globos areostáticosá las alturas de las cumbres de los picosaislados de las montañas, y por sumergiren el mar aparatos termoscópicos, se hahecho practicable determinar la velocidadde los procesos del frio que acontecen enlas diferentes estaciones de abajo áciaarriba en la atmósfera; y de arriba áciaabajo en el Oceano y en los lagos de a-gua dulce. Por esto los animales que ha-bitan en estos elementos, encuentran encada punto del globo, en los elementos a-criformes y líquidos, los clímas mas hete-rogéneos, situados en capas unas sobre o-tras. En lo profundo del mar, bajo la lí-nea, y en los lagos alpinos de la zona tem-plada hay siempre un grado fijo de frio, ásaber, aquel grado en que la agua adquie-re su mas grande densidad.Los esperimentos de Ellis, Forster ySaussure, han sido repetidos bajo todas laszonas y en todas las profundidades; pero loque se sabe ya de la temperatura mas bajadel aire y del agua del mar, como tambiende los mas grandes efectos de la radiaciondel calor entre los trópicos, sirve de unaprueba infalible, que el frio que ecsiste cer-ca del fondo del mar, es producido por unacorriente que en la profundidad del Ocea-no pasa de los polos ácia el Ecuador, y en-fria la capa inferior del agua en el Ocea-no del Sud, lo mismo que la corriente delaire en lo elevado de la atmósfera que semueve del Ecuador á los polos, atemperan-do el frio del invierno en las regiones delNorte.El inmortal Benjamin Franklin fué elprimero que nos demostró, que los ban-cos de arena se reconocen mas pronto porel termómetro que por la sonda. Ellosson unas islas de la tierra submarina quela elasticidad del poder subterráneo no hasido capaz de elevarlas sobre la superficiedel agua. En el declive de los bancos, lacapa inferior y la mas fria asciende por im-pulso, mezclándose con las mas altas y ca-lientes; y así el frio violento de la agua delmar manifiesta al navegante el daño á quese aprocsima. Los bancos de arena por sutemperatura hacen producir en el aire en-cima de ellos, nieblas y grupos de nubesque se perciben á gran distancia.Antes de que se hubieran hecho inves-tigaciones mas estensas de la distribuciondel calor sobre el globo, se creía que sepodria determinar el clima de dos lugarespor los estremos de la temperatura de ve-rano á invierno. Esta perspectiva de co-sas ha sido preservada en la opinion popu-lar, mientras los naturaliastas mucho tiem-po las han renunciado como errores, perono obstante que el estremo de unos diasy noches son indudablemento en una cier-ta proporcion la temperatura medida delaño, aun la distribucion del calor en lasdifferentes estaciones, un aumentodiferente, aunque la temperatura mediaanual son una y la misma, circunstanciaque tiene una grande influencia en la ve-getacion de las plantas y la salud del hom-bre. Yo me he enforzado á determinar laregla de esta distribucion con arreglo á di-ferentes situaciones y alturas. Pero re-sultados comparativos en numero, deben|Spaltenumbruch| contener la temperatura media de cadames, derivada de los dos estremos de cadadia, suponiendo formada una série aritmé-tica. Este método fué adoptado primera-mente por Reaumur en 1735; él comparóel producto de dos cosechas no (semejan-te á Herschel) con los números y tamañode las manchas en el Sol, sino con la can-tidad de calor que la mieses recibieron altiempo de su vegetacion. Muchas labo-res se han dirigido últimamente con el ob-jeto de fijar la hora de la temperatura me-dia, la cual espresaria igualmente la detodo el año.Mencionaré aquí solamente las observa-ciones hechas en el fuerte Seith en Esco-cia. La vigilancia de la noche de un pues-to militar, ha sido empleado en establecerlas observaciones del termómetro á cadahora, por espacio de dos años, y del todode estas observaciones que debian repe-tirse en otras latitudes, se ha calculado que á la latitud de Edimburgo seria sufi-ciente una sola observacion diaria á las 9y 13 minutos de la mañana, y por la no-che á las 8 y 29 minutos, y á fijar la pro-porcion media de calor en el año.—De losmeses, el de Abril y Octubre son los quedan este resultado importante (hecho des-cubierto primeramente por Leopoldo yVon–Buch, y que está enlazado con las re-marcables modificaciones de las corrientesaltas de la temperatura) escepto cuando,como en la isla de la Grande Canaria, cau-sas locales retardaron el maximum delcalor á un periodo tardío en Octubre.Si he hecho frecuentemente alusion algrande aumento de las observaciones me-tereológicas de los últimos veinte años, deninguna manera ha sido mi intencion es-presar la opinion de que la perfeccion dela climatología está fundada particularmen-te en tal aumento. En ésta, como en todaslas colecciones de conocimientos derìvadosde esperimentos, que demasiado pronto sondenominados ciencias, todos dependen deuna esacta concepcion de la naturaleza, yun justo ecsámen de las consecuencias quedeben derivarse de hechos bien coordina-dos. Si intentamos concebir el problemade la distribucion de la temperatura en susentido mas general, podrémos imaginarel calor planetario ó (como en la actualoxidada y dura superficie de la tierra) seruna consecuencia de la posesion con re-lacion á un cuerpo central, el cual escitael calor ó (como en el primer estado de lacondensacion de la materia disuelta en for-ma de vapor), la consecuencia de un pro-ceso de oxidacion, precipitacion, cámbiode capacidad, ó corrientes elecctromagné-ticas. Muchos de los fenómenos geognós-ticos que he mencionado en otro papel,parecen indicar tal descubrimiento de ca-lor interno producido por nuestro mismoplaneta. Ademas, las dudas originadas con-tra el peculiar calor en las minas de am-bas partes del mundo, se hallan enteramen-te removidas por los recientes esperimen-tos de un ingenioso astrónomo, Mr. Ara-go, en agua levantada por medio de pro-fundos taladros ó lo que llaman Artesianwells. Mientras mas grande en la profun-didad de donde la agua desciende, mas hasido lo caliente que se ha encontrado. Eneste caso no puede haber sospechas, deque una capa de aire se sumerja y se con-dense, y por consecuencia que despida ca-lor; ni que la vecindad del hombre ó delas linternas de los mineros, ejerciten unainfluencia en esto caso. Las aguas llevanconsigo el calor que han adquirido por unlargo y continuado contacto con masas derocas en diferentes profundidades.Estas importantes observaciones de-muestran como independientemente de laoblicuidad de la eclíptica en el mas tem-prano, y como si fuera el estado juvenilde nuestro planeta, la temperatura y ve-getacion del trópico se producirian bajotodas las zonas, y continuarian, hasta quepor la radiacion del calor de la superficiedura de la tierra, y por la ocupacion gra-dual de las venas con minerales heterogé-neos, se formó en un estado en el cual(como ha demonstrado Fournier en una iné-dita obra sobre matemáticas), el calor dela superficie y de la atmosfera, dependemeramente de la posicion del planeta áciaun cuerpo central, el Sol. Renunciaria-mos gustosamente á otros filósofos naturaleslos la tarea de decidir, a cuánta profun-didad mas abajo de la endurecida y oxida-da superficie de la sierra, existen las ma-sas de fluido derretido, y que son arroja-das por las aberturas de los volcanos queagitan periódicamente los continentas y elfondo del Oceano, y que forman manan-tiales de aguas minerales y calientes por |4| medio de las endeduras de granitos y delpórfido.La profundidad de nuestras minas esmuy corta para facilitarnos, por el des-igual aumento de temperatura que hastaahora se ha observado en ellas, el dar lasatisfactoria solucion numérica de un pro-blema que ocupa la curiosidad de hom-bres, que se puede decir, viven sobre unabóveda de rocas. Me bastará indicar aquícuanto han revivido los reconocimientosrecientes de los geologistas la old mythusde Pyroplegeton y de Hephastos. (S. C.)|Spaltenumbruch|