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Alexander von Humboldt: „Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre ‚América‘“, in: ders., Sämtliche Schriften digital, herausgegeben von Oliver Lubrich und Thomas Nehrlich, Universität Bern 2021. URL: <https://humboldt.unibe.ch/text/1853-Ueber_die_aeltesten-2> [abgerufen am 17.04.2024].

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https://humboldt.unibe.ch/text/1853-Ueber_die_aeltesten-2
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Titel Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre ‚América‘
Jahr 1855
Ort Havanna
Nachweis
in: Revista de la Habana 4:16 (1855), S. 58–61; 4:19 (1855), S. 72–74; 4:23 (1855), S. 86–88; 4:27 (1855), S. 104–107; 4:38 (1855), S. 149–150.
Sprache Spanisch
Typografischer Befund Antiqua; Spaltensatz; Auszeichnung: Kursivierung; Fußnoten mit Ziffern; Schmuck: Initialen.
Identifikation
Textnummer Druckausgabe: VII.59
Dateiname: 1853-Ueber_die_aeltesten-2
Statistiken
Seitenanzahl: 16
Spaltenanzahl: 32
Zeichenanzahl: 66297

Weitere Fassungen
Ueber die ältesten Karten des Neuen Continents und den Namen Amerika (Nürnberg, 1853, Deutsch)
Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre ‚América‘ (Havanna, 1855, Spanisch)
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Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre “América”,por Alejandro de Humboldt.

|Spaltenumbruch| NUESTROafan de cons-tante inqui-sicion decuanto per-tenece y di-ce á los estudios que nos sonmas favoritos, nos hizo buscardesde que por el Sr. Poey (D.Andres) tuvimos noticia de el,el siguiente escrito del sabioBaron de Humboldt, cuyo nom-bre hace medio siglo muy cum-plido que está unido al de lageografia de esta parte delMundo. En esta disposicion unrespetable amigo nuestro, cu-yo celo por la propagacion de las luces bastapara designarle, recibió directamente de Ale-mania el trabajo que buscabamos y que sirvecomo de introduccion á la vida y viajes del ca-ballero Martin Behaim, obra que ha dado á luzcon lujosa impresion y en aleman el profesorGhillany (1). No teniamos conocimientos enese idioma bastantes para ensayar la traduc-cion de la memoria de Humboldt, pero conta-mos con la buena amistad del jóven D. Anto-nio Angulo, que se hizo cargo en efecto de tanímprobo trabajo, que de este modo podemos|Spaltenumbruch| insertar en nuestra ”Revista”, viéndonos for-zados á faltar á la promesa que hicimos á lamodestia del traductor de no publicar su nom-bre. J. de J. Q. G.El vivo interes que en mí ha excitado elimportante trabajo que con tan fina crítica hadesempeñado el profesor Ghillany sobre losglobos terrestres de Martin Behaim y JuanSchöner, ha debido naturalmente llevarme álas investigaciones que sobre los mismos Be-haim y Schöner he dado á luz en mi “Examencritique de l’ Hıstoire de la Geographie duNouveau Continent au 15me et 16me siècles (ter-miné 1853)” t. 1°. p. 256–308; t. 2°. p. 26 y t.5°. p. 170. Tengo un placer al presentar aquial público los resultados cronológicos, que enla tercera seccion todavía inédita, debian com-pletar la última parte de mi obra. Cito siem-pre como autoridad la obra original francesa(la edicion en 8°. que apareció por primera veztres años despues de la edicion en fólio), y nola traduccion alemana que no reconozco y enque absolutamente falta el mapa-mundi deJuan de la Cosa (anterior 6 años á la muertede Colon) descubierto por mí en 1832.Todas las investigaciones sobre las mas an-tiguas cartas deben empezar por supuesto conlas ediciones de la Geografía de Ptolomeo, porla costumbre introducida desde 1482 (edicionde Nicolas Donis) y 1486 (opera ac expensisJusti de Albano de Venetiis) de añadir cartas
(1) Se titula “Historia del navegante caballero MartinBehaim (Geschichte des Seefahrers Ritter Martin Behaim)”por el Dr. F. W. Ghillany.—Nuremberga, 1853.
|59| |Spaltenumbruch| mas recientes á las antiguas de Agathodae-mon. La mas vasta y completa coleccion de lasediciones del Ptolomeo es la del distinguidoBaron Walckenaer en Paris; cuenta mas de 30ediciones, de las que hay algunas repetidas envarios años aunque de la misma impresion,conteniendo muchas mas de las que presentala Comentatio critico-litteraria de Claudii Pto-lomei Geographia publicada por Raidel en1737. Durante muchos meses me he ocupadode examinar la coleccion de Walckenaer, y mistrabajos han sido completados por su sabioposeedor. La editio princeps de Ptolomeo es laedicion boloñesa de Domingo de Lapis, quepor errata lleva en el titulo el año 1462, ha-biendo demostrado empero De Bure (Biblio-graphie instructive 1768, t. 1°. p. 32–45) yBartolomeo Gamba (Osservazioni sulla Geo-grafia di Tolomeo; Bassano 1796 p. 132) conmuy buenos fundamentos que pertenece al añoposterior de 1472. Las ediciones de Ptolomeoque despues siguieron, la de 1475 (por JacobusAngelus de Vicenza), la de 1478 (auctore Ar-naldo Buckinck, e Germania, impresa en Ro-ma); la de 1482 (por Nicolaus Donis, dos edi-ciones de Roma y de Ulma), la de 1486 (porJustus de Albano de Venetiis, impresa en Ul-ma); la de 1490 (Roma, publicada por el vene-ciano Bernardino de Vitalibus, y Evangelistanatural de Brescia) contienen á la verdad mu-chas veces cartas modernas, pero nada de lotocante al nuevo Mundo. La parte meridionalde este mismo y las Antillas se nos presentanpor primera vez en una lámina (sin el nombrede América) de la edicion romana del Ptolo-meo de 1508, correcta a Marco Beneventanoet Joanne Cotta Veronensi. Pero ántes de ha-blar de esta edicion en que se encuentra el ma-pa-mundi de Juan Ruysch, debemos mencio-nar la mas antigna carta dibujada que cono-cemos.
Es esta la carta general dibujada el año1500 en el Puerto de Santa Maria por el granmarino Juan de la Cosa (á veces simplementellamado Juan Vizcaino) que acababa de llegarde su viaje con Alonso de Ojeda y AméricoVespucio, viaje que solo duró desde el 20 deMayo de 1499 hasta mediados de Junio de1500 y se extendió sin embargo por la costaoriental de la América del Sud hasta el tercergrado de lat. N. De la mencionada carta deCosa, la mas importante sin duda para la pri-mera historia de la geografia del Nuevo Mun-do solo se conoce hasta ahora un ejemplar quese encuentra en la preciosa biblioteca del Ba-ron Walckenaer en Paris, y que en su parteprincipal he hecho grabar en tres hojas por vezprimera. Todos la tenian por un mapa-mundiportugues de antigüedad enteramente desco-nocida, hasta que yo durante el cólera del año|Spaltenumbruch| de 1832 despues de diligentes trabajos descu-bri estas palabras: Juan de la Cosa la fizo en elpuerto de Santa María en año de 1500. Esta ins-cripcion se encuentra junto á una figura de co-lor que representa al gran Cristóbal llevandoal niño Jesus por medio del mar con el globodel mundo en la mano derecha;—ingeniosa alu-sion al nombre Cristóbal Colon y á la esperan-za de la propagacion del cristianismo que lehacia concebir su descubrimiento de la TierraFirme de la América meridional (1°. de Agos-to de 1498).Juan de la Cosa, autor del mapa, habia sidocompañero de Colon en su segundo viaje (25de Setiembre 1493 hasta el 11 de Junio de1496), y de 1493 á 1509 tomó parte en 5 gran-des expediciones, de las cuales dos dirigió élmismo. (Exam. crit., t. 5°. p. 163). Por una de-claracion de Bernardo de Ibarra, que se en-cuentra en el proceso del fisco español contraD. Diego Colon sobre el mérito del primer des-cubrimiento, sabemos que “Cristóbal Colon(llamado simplemente el Almirante como Her-nan Cortés, el Marques) se quejaba de queJuan de la Cosa sostenia que sabia mas queel mismo Almirante. Cosa, hombre hábil, anda-ba diciendo que sabia mas que él. Tambien PedroMartyr de Anglería habla con grande estima-cion de Juan de la Cosa, y dice que habiendoido una vez el año de 1514 á consultar al Arzo-bispo de Búrgos Juan de Fonseca sobre el con-junto de las costas nuevamente descubiertas,encontró en su gabinete las escelentes cartashidrográficas de Juan de la Cosa, de Andresde Moráles de Triana, y una portuguesa, segunse cree, del muy entendido Américo Vespucioque en su viaje habia cruzado la línea ecuato-rial. Exam. crit. t. 4°. p. 130.El mapa-mundi de Juan de la Cosa repre-senta en una configuracion medianamenteexacta aunque demasiado al N., las Antillasmayores y menores, la costa setentrional de laAmérica del Sud (desde la Boca del Dragon,hasta el cabo de la Vela y el monte Santa Eu-femia, que forma la pendiente oriental de laSierra de Santa Marta llamada entónces Sier-ras nevadas de Citarma), y tambien la costaoriental de la América meridional, en que seseñalan la embocadura del Orinoco (rio de laPosesion y Mar dulce) la del rio Amazonas(Costa Plaida) y el promontorio de S. Agustin(lat. S. 8° 19′) Junto á este promontorio, algohácia el S. donde está el nombre Puerto Her-moso, se menciona como descubridor en el añode 1499 á Vicente Yáñez Pinzon. Los primerosnombres del cabo S. Agustin fueron RostroHermoso, cabo Santa María de la Consolaciony cabo Santa Cruz (Exam. crit. t. 1°. p. 314–316). Una linea de costas que corre desde elcabo de la Vela hasta el extremo mas seten-|60| |Spaltenumbruch| trional sin nombre alguno, une á Venezuelacon el Labrador por medio de tierra firme.Creemos reconocer la embocadura del rioMagdalena ó del Arato, pero nada hay que de-muestre algun conocimiento de la configuraciondel espacio comprendido desde el puerto deMosquitos y el extremo occidental del istmode Panamá hasta Honduras (1), espacio descu-bierto por Cristóbal Colon en su cuarto y últi-mo viaje (de Mayo de 1502 á Noviembre de1504); nada se encuentra tampoco sobre laconfiguracion del golfo de Méjico, en que na-vegó Cortés por vez primera en 1519 aunquela existencia de la costa del mismo Méjico, eraconocida desde muy temprano por los aboríge-nes de Cuba; ni está delineado especialmenteel litoral de los actuales Estados-Unidos deAmérica, aunqué Sebastian Cabot en su segun-do viaje por cuenta de Inglaterra, habia ya na-vegado en el verano del año de 1498 por todala costa que se extiende desde el paralelo 67\( \frac{1}{2} \)°y la tierra de Bacalaos, hasta la punta de Flo-rida enfrente á Cuba. (Pedro Mártyr de Angle-ría, Decad, 3°. lib. 6. p. 267 y Biddle, Memoirof Sebastian Cabot p. 34). En las regiones se-tentrionales en una mar descubierta por ingleses,al N. E. de la isla de Cuba, presenta el mapade Juan de la Cosa, marcados con muchos nom-bres, los descubrimientos de los viajeros ingle-ses sobre una costa que corre exactamente deE. á O. bajo el paralelo 53° de latitud, si toma-mos por escala la distancia que da Cosa entreel trópico setentrional y el Ecuador. El peda-zo de costa representado en esta direccionoriento-occidental, corresponde probablemen-te á la que limita por el N. el golfo de S. Lo-renzo, enfrente de la isla actualmente llamadade Anticoste. La isla Verde al N. E. del cabode Inglaterra puede muy bien ser la de Terra-nova, pero no la Groenlandia. La costa que derepente se dirije al N. está dibujada solamentehasta el grado 72\( \frac{1}{2} \) de latitud, y avanza tantohácia el E. que abraza la isla de Frislandia delos hermanos Zeni y Tille, (Thule de Ptolomeo,probablemente Islandia. Exam. crit. 2°. p.113–116).Ningun testimonio original se encuentra enel mapa de Juan de la Cosa del primer descu-brimiento de la tierra firme de América por Juany Sebastian Cabot, que saliendo de Bristoll lle-garon á la costa del Labrador entre los 56 y58 grados de latitud, el 24 de Junio de 1497(por consiguiente trece meses completos des-pues del descubrimiento de la tierra firme dela América meridional por Colon, en la parteoriental de la provincia de Cumaná, en pun-ta Redonda; Exam. crit. t. 1°. p. 309). El|Spaltenumbruch| punto á que arribaron los Cabots fué designa-do siempre por ellos con el nombre de Primavista (terra primúm visa), y la isla que estáenfrente con el de S. Juan. En el mapa deJuan de la Cosa, entre los descubrimientosatribuidos á los ingleses (es decir á los Cabots)encuentro solamente las palabras Cabo de SanJuan junto a una gran Isla de la Trinidad, casitres grados mas al S. de lo que corresponde álos datos de Cabot, si es dado tener confianzaen los de Juan de la Cosa sobre latitudes. Lle-gamos al punto en que debemos recordar quelos llamados descubrimientos de la tierra fir-me de la América setentrional por SebastianCabot, y del continente Sud americano porCristóbal Colon, deberian tan solo llamarsenuevos ó segundos descubrimientos del Nuevo Con-tinente puesto que unos 500 años ántes, pocomas ó ménos, por el año de 1000 encontró Leif,hijo de Erick el rojo, la tierra firme del estadode Massachussets, que pertenecia á las costasde Winlandia (como llamaban los escandinavosamericanos no á Terranova sino á la costa com-prendida entre Bóston y Nueva-York. Segunlas mas antiguas tradiciones y el libro de re-gistros de Islandia (Landaramabuche, libro delLandaraman), las costas meridionales entre laFlorida y Virginia eran conocidas con los nom-bres de Tierra de los hombres sabios ó Isla Gran-de. Entre Groenlandia y Nueva Escocia (Mary-land) existieron relaciones hasta 1347, y entreGroenlandia y Bérgen en Noruega hasta 1484,es decir hasta 7 años despues de la época enque Colon visitó la Islandia (Cosmos t. 2°. pág.269–277 y 457‗461).A la carta de Juan de la Cosa pertenecepues la precedencia (2), aun cuando en Italiase hubiese hallado, como seria muy de desear,una carta de los primeros descubrimientos, quedibujó Bartolomé Colon y que despues andu-vo en manos del cosmógrafo veneciano Alejan-dro Zorzi, editor y colector (raccogglitore)del Mondo novo (de la Racolta Vicentina de1507); porqué esta misma carta hasta ahoraperdida para nosotros, era del año 1505, es de-cir, cinco años posterior á la de Cosa (Exam.crit. t. 4°. p. 80). De la misma manera hemosperdido las cartas siguientes: la de la Isla deTrinidad y de la costa de Paria, trazadas porCristóbal Colon en 1498, de las cuales se hacemencion en el famoso pleito contra sus here-deros (Exam. crit. t. 1°. p. 188); la carta de losdescubrimientos de Américo Vespucio, que sequeja Trithemio (Abate benedictino de Tut-tenheim) de no haber podido comprar por sermuy cara (Exam. crit. t. 1°. p. 87 y t. 4°. p. 141);
(1) La imágen del gran Cristòbal con el niño Jesus cu-bre esta parte, interrumpiendo así espaciosamente la configu-racion del litoral.(2) Sobre la carta fundada en simples conjeturas de que sesirvió Colon para su descubrimiento, y atribuida sin razon áToscanelli v. Exam. crit. t. 1°. p. 239-254 —Fué poseida porLas Casas. Hist. general M.S:S., lib. 1°. cap. 12.
|61| |Spaltenumbruch| la carta de marear, que, segun escribe Ange-lo Trivigiano con fecha del 21 de Agosto de1501, habia mandado hacer Colon para èl sugran amigo á Domingo Malpiero en el puer-to de Palos; cuya carta representaba todas lastierras descubiertas hasta entónces en el Oc-cidente (Exám. crit. t. 4°. p. 71). El escudode armas que despues de su primer viaje die-ron á Cristóbal Colon, como Almirante (parasublimar su persona) Fernando é Isabel el 20de Mayo de 1493, contiene tambien una pe-queña carta de marear, en que se vé un pe-queño grupo de islas en un golfo, que, comodice Oviedo, estaba formado por una tierra fir-me de las Indias.
|Spaltenumbruch| Aun la isla de Cuba fué considerada al prin-cipio como tierra firme, y Colon en su segun-do viaje, el 12 de Junio de 1497, hizo que 80de sus compañeros confirmasen en un docu-mento esta creencia como si fuera una verdadindisputable (1). Juan de la Cosa (maestro dehacer cartas) fué uno de los testigos. (Exam.crit. t. 4°. p. 239).(Continuará.)

(1) En la Historia general de las Indias de Bartolomé delas Casas, que he estudiado prolijamente, hay un pasaje quedice: “Colon murió ántes que supiera de que Cuba fuese Isla.”Lib. 2°. cap. 38.
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Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre “América”,por Alejandro de Humboldt.(CONTINUA.)

|Spaltenumbruch| PARA con-cluir esta no-ticia sobrelas cartasmas anti-guas delNuevo Mundo (1) hasta ahoradescubiertas agregaré que has-ta mi publicacion en el año de1832 de la carta de Juan de laCosa, encontrada en la biblio-teca del baron Walkenaer enParis, eran tenidas por las masantiguas dos de 1527 y 1529conservadas en la bibliotecamilitar de Weimar. Estas úl-timas son 21 años la primera,y 23 la segunda posteriores al de la muerte deColon y se distinguen esencialmente una deotra, aunque Sprengel en su traduccion alema-na de la “Historia del Nuevo Mundo por Mu-ñoz” (parte 1a. p. 429), las considera equivoca-damente idénticas. Ambas demuestran la rique-za de los materiales en ellas empleados, puesen la configuracion del Norte y Sud-América,así como en la union de dichas partes por elistmo de Panamá, se asemejan mucho en lo ge-neral á nuestras cartas modernas. La del año1527 procede de la biblioteca de Ebner enNuremberg: el mismo Ebner creia que ánteshabia estado en la biblioteca colombiana deSevilla, fundada por Fernando Colon, el sabiohijo del Almirante.En Weimar he tenido muchas veces oca-sion de examinar prolijamente la ya mencio-nada carta de 1527. Encuéntrase citada porMurr en su Memorabilia. Bibl. Norimb. II. p.|Spaltenumbruch| 97, y exactamente escrita por el baron de Lin-denau en la Correspondencia mensual de Zach(Octubre 1810). Su titulo entero dice así: Car-ta universal en que se contiene todo lo que del Mun-do se ha descubierto hasta ahora, hízola un Cos-mógrapho de S. M. MDXXVII. En la otra car-ta se nombra claramente el cosmógrafo que lacompuso: Diego Ribero, Cosmógrapho de S. M.y (desde 1523) maestre de hacer Cartas, Astro-labios y otros instrumentos; el cual nunca estuvoen América, pero asistió con D. Fernando Co-lon, hijo segundo del gran Almirante, con Se-bastian Cabot y Juan Vespucio, sobrino deAmérico, al afamado congreso geográfico‒astronómico del puente de Caya (entre Bada-joz y Yèlves); congreso en que se fijaron losgrados de longitud que habian de servir de lí-mite territorial entre las coronas de España yPortugal, en las tierras últimamente descu-biertas (Exam. crit. t. 2°. p. 180–186). En lacarta anónima de 1527 están indicadas las cos-tas del mar del Sud solamente en el golfo dePanamá, y nada se vé en ella del litoral del Cho-có ni del de Quito; miéntras que en la de Ri-bero (1529) se reconocen claramente las cos-tas del mar meridional, desde Panamá hastael décimo grado de latitud Sud.Si bien es verdad que ocho años despuesdel descubrimiento de América por CristóbalColon, nos presenta ya la carta de Juan de laCosa un bosquejo general de las Antillas, deuna gran parte de la América del Sud y de losdescubrimientos setentrionales de los Cabot;sin embargo tuvieron que transcurrir otrosocho años para que apareciera una parte delnuevo continente grabada en colores en laGeografia de Ptolomeo, ya de tiempo atras en-riquecida con cartas modernas de los paiseseuropeos.Nada de esto, como arriba dejamos mencio-
(1) Muchos años despues de haber hecho yo el descubri-miento y la descripcion del mapa-mundi de Juan de la Cosa,lo publicó completamente mi amigo D. Ramon de la Sagra.
|73| |Spaltenumbruch| nado, se encuentra en la edicion romana de1507 publicada por Bernardino de Vitalibus yEvangelista de Brescia. En una carta generalde Juan Ruysch (Germanus) que se halla enla edicion romana del Ptolomeo de 1508, apare-ce por primera vez parte del nuevo continen-te, á saber: Cuba, anonima y no del todo cir-cunnavegada todavía; Haití, las Antillas me-nores y una porcion considerable de la Amé-rica del Sud (con el nombre de Terra Sanctœcrucis sive Mundus Novus) hasta los 40° de la-titud meridional. El texto de la mencionadaedicion del Ptolomeo léjos de diferenciarsedel de la de 1507, parece una simple reimpre-sion, que lleva de añadidura un privilegio pa-pal de 1506. (Sobre esta importante carta de1508 véase á Walkenaer en sus Recherchesgéographiques sur l’ interneur de l’ Afrique sep-tentrionale, p. 186 y tambien en su Biographieuniverselle, T. 6°. p. 207). El título de la cartaes: Universalior cogniti Orbis Tabula ex recenti-bus confecta observationibus. Nada presenta dela América del Norte, porque se considera áTerranova (Bacalauras) (1) y á Groenlandia(Gruentlandia) como la parte N. E. del Asia,aquella parte en que se encuentran el “Deser-tum Lob y Judœi inclusi” en el círculo polar;y tambien Gog y Magog, Karocoan (la capitalMongólica de Karacorum) y el Tíbet. En lasBergi extremis del Asia, se expresa una conge-tura sobre la posicion del polo magnético enestos términos: “que la brújula dejaba de se-ñalar.”
Otra observacion dice que la isla de Haití(Española) era el reino dorado de Zipango(Sipangus) de Marco Polo, el cual habia sidoomitido á causa de esta identidad. Los límitesoccidentales de lá parte de la América del Sud(Terra Sanctæ Crucis) presentada en dicho ma-pa no están absolutamente indicados ni tam-poco las costas del mar del S. La costa orien-tal tiene muchos lugares con nombres, de loscuales los mas meridionales son Rio de S. Vi-cente y Rio de Cananor (lat. aust. 32 33°).Mas adelante mostrarémos qué interes ha dadoá estos nombres por el globo de Shöner delaño 1520 descrito por el profesor Ghillany.Lo que se vé de la América del Sud en la car-ta de Juan Ruysch (1508), de la cual he inser-tado un fragmento que representa la Américay la porcion oriental del Asia en la quintaparte de mi Examen critique de la Geographiedu Nouveau Continent, está muy léjos de teneruna forma piramidal y de terminar en ánguloagudo. La costa anónima que se estiende des-de el rio de Cananor hasta el grado 40 de lati-tud meridional, corre de N. á S.Es muy notable que en la edicion del Pto-|Spaltenumbruch| lomeo de 1508 (impresa por Evangelista To-sino y arreglada, ó mejor dicho comentada porMarco de Benevento y Juan Costa) se afirmados veces claramente, que los portugueses ensus viages habian llegado hasta el grado 50 delatitud meridional, sin encontrar la estremi-dad de la tierra. “Nautæ Lusitani partemhanc terræ (Sanctæ Crucis) observarunt, etusque ad elevationem poli antarctici 50 gra-duum pervenerunt; non dum tamen ad ejus fi-nem austrinum. Terræ Sanctæ Crucis (añadeMarco Beneventano en el capítulo XIV de su“Novi Orbis descriptio” (2) á la precedente ob-servacion de Ruysch inserta en su misma carta),decrescit (es decir, estrechamiento) usque ad la-titudinem 37° austr., quamque Archiploi usque adlatitud 50° aust. navigaverint, ut ferunt; quam re-liquam portionem descriptam non reperi. Segunesto se habia llegado hasta 2\( \frac{1}{2} \)° al N. del estre-cho de Magállanes, y resulta claro que óRuysch se habia fundado en el aserto de Ves-pucio, de que en su tercer viaje (1501 y 1502)saliendo del cabo S. Agustin habia llegado has-ta el grado 50 ó 52 de lat. S., siempre en altamar; (Exam. crit. t. 4°. p. 121 y t. 5°. p. 20) óbien que entre 1500 y 1508 verificaron los por-tugueses expediciones secretas, cuyas épocasy gefes determinados ignoramos. (Exam. crit.t. 5°. p. 5–9).La cronología de los descubrimientos de losespañoles en la América del Sud, es la únicaque conocemos exactamente. Despues queCristóbal Colon en 1°. de Agosto de 1498 des-cubrió la costa N. E. de la provincia de Cuma-ná, no la parte montañosa de Paria, sino la dePunta Redonda, cerca del Caño Macareo (3),como la primera tierra-firme de América, ha-llada desde los Escandinavos, llegó Alonso deOjeda (con Juan de la Cosa y Américo Vespu-cio) en 1499 hasta el tercer grado de latitudsetentrional; Vicente Yáñez Pinzon en el añode 1500, hasta el promontorio de S. Agustin,8° 20′ lat. Sud; y pocas semanas despues arri-bó á este mismo punto Diego de Lepe, el cualnotó que la costa N. E. desde el cabo de SanAgustin, corria hácia el S. O., observacion queno ha carecido de importancia para las conje-turas sobre la forma piramidal de la Américadel Sud.Sin saber nada sobre Vicente Yáñez Pinzon,ni Lepe, Pedro Alvarez Cabral, enviado porD. Manuel, rey de Portugal, para navegar há-cia Calcuta por la vía que descubrió Vascode Gama, tocó casualmente el 24 de Abril de1500 en la costa de Brasil á los 10° de lat.
(1) Es decir, Tierra del Bacalao.(2) Este trabajo de Marco Bener está comprendido en elPtolomeo de 1508 [Exam. crit. t. 2°. pag. 7].(3) Humboldt (Rel. Hist. t. 2.° p. 702, Exam. crit. t. 1.°p. 309). Sabido es, como ya hemos observado, que el descu-brimiento de la costa del Labrador por Cabot el 24 de Juniode 1497, es mas antiguo que el de continente sud-americano.
|74| |Spaltenumbruch| S., solamente 35 millas geográficas mas al S.del promontorio de S. Agustin, entre el actualPuerto Frances y la embocadura del rio SanFrancisco. Para evitar las calmas del golfo deGuinea, y los vientos del S. O., que soplan en-tre los cabos de Pálmas y López, Cabral, ha-ciendo rumbo hácia el cabo de Buena Espe-ranza, habia cruzado el Ecuador muy al O., ypor esto, como lo demuestran claramente losmapas de las corrientes de Rennell, fué des-viado por la corriente media ecuatorial y vino áparar á la temible corriente brasileña. Por unacarta del rey D. Manuel á Fernando el Católi-co (29 de Julio de 1501), sabemos que se con-|Spaltenumbruch| sideraba entónces la tierra nuevamente descu-bierta por Cabral, como una isla separada, sinninguna relacion con las costas de Paria, des-cubiertas por Colon; pero al mismo tiempo setenia su posicion por muy importante para elviaje á las Indias Orientales. He aquí algunaspalabras de la carta: “La cual tierra parecióque milagrosamente quiso Nuestro Señor quese hallase, porqué es muy conveniente y ne-cesaria para la navegacion de la India; porquéallí Pedro Alvarez (Cabral) reposó sus navíos,y tomó agua”.
(Continuará.)|86|

Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre “América”,por Alejandro de Humboldt.(CONTINUA.)

|Spaltenumbruch| SIGUIO Ca-bral desdeel punto desu desem-barco hastael grado 16\( \frac{1}{2} \)de lat. S. á lo largo de la costadel Brasil (casi hasta PuertoSeguro), y se dirigió en segui-da, favorecido por la SouthernConnecting Current de Rennell,al E.S.E. hácia el banco de La-gullas, junto al cabo de BuenaEsperanza. La siguiente expe-dicion española fué la de Vicen-te Yáñez Pinzon y Juan Díaz deSolis, la cual visitó las costasque se extienden desde el promontorio de S.Agustin hasta el Rio Colorado, es decir, hastael grado 40 de latitud S. Es la misma que sa-lió de San Lúcar el 29 de Junio de 1508, cuan-do ya habian aparecido en Roma en la ediciondel Ptolomeo arriba mencionada, el mapa-mundi de Ruysch, y el Comentario de Marco deBenevento, en los que se habla de “descubri-mientos portugueses hasta el grado 50 de lat.meridional” (Exam. crit. t. 1°., pág. 315–322).En el segundo viaje, en que murió Juan Diazde Solís, se llegó el año de 1515 muy pocomas allá de la embocadura del rio de la Plata(Mar Dulce, rio de Solis) reconocida entóncespor primera vez, pues en dicho viaje apénasse pasó del grado 35 de latitud meridional.Por primera vez en la expedicion de Magallá-nes llegó el capitan Juan Serrano al grado 50de lat. S., mencionado en la carta de JuanRuysch de 1508, entrando en la embocaduradel rio Sta. Cruz (lat. austral 50° 18′) en Oc-tubre de 1520 (Exam. crit., t. 2°., pág. 23). Fi-nalmente en la expedicion de Fr. García deLoaysa, 5 años posterior á la de Juan Serrano,encontró Francisco de Hoces, que mandaba lacarabela S. Lesmes, el año de 1526, lo que él|Spaltenumbruch| llama el extremo meridional del continenteamericano (acabamiento de tierra) (1); extremo,que, segun sus observaciones, se hallaba á los55° de lat. S. (Exam. crit. t. V. pág. 254). Elcabo de Hornos, peñasco de una blenda córneay pizarrosa, es el extremo mas meridional deuna pequeña Isla y está situado á los 55° 58′41″ de lat. S.La edicion romana del Ptolomeo de 1508contiene, como ya hemos observado, las pri-meras cartas gravadas de partes del Nuevo Con-tinente, aunque sin el nombre de América. Estenombre no aparece en ninguna edicion del Ptolo-meo del año 1522; pero si se encuentra, comopronto indicarémos: en el Ilacomylus del año1507; en la obra anónima de Strasburgo (Glo-bus mundi declaratio) de 1509; en el comenta-rio de Vadiano á Pomponio Mela de 1512, ypor fin en 1520 en el mapa-mundi de PedroApiano, que acompaña á la edicion de Solinopor Camers. ¿Cuál es el orígen del nombreAmérica? ¿Quién lo ha dado?Cristóbal Colon murió en Valladolid el 20de Mayo de 1506, y un año despues, en unaobra titulada: “Cosmographiæ indroductio cumquibus dam Geometriæ ac Astronomiæ princi-piis, ad eam rem necessariis: in super quatuorAmerici Vespucii navigationes,” aparece porprimera vez la proposicion, basada en un sim-ple error, de dar á la parte del mundo nueva-mente descubierta el nombre de Americi terravel America, “en honor de su descubridor Ves-pucio.” Dicha obra se imprimió sin nombre deautor, en los Vosgos, en la pequeña villa deLorena, llamada Saint-Diè (Diey), situada so-bre el Meurthe. A esta primera edicion de
(1) Comunmente se atribuye el descubrimiento del cabode Hornos á Sir Francis Drake, cuando volvia del O. en 1518.—Drake llamó á este promontorio cabo do la isla Isabel.Le Mairo, de quien viene el nombre de cabo de Hornos,se lo dió 38 años mas tarde, porque él habia salido en su bu-que [Endragt] de la ciudad de Hornos, en Zuiderzea, pa-tria de Schouten (Fleurieu en el Voyage de Marchand, t.3°., pág. 254 y 271.
|87| |Spaltenumbruch| Mayo de 1507, dedicada al Emperador Maxi-miliano, en nombre del Colegio de Saint-Diè,siguió otra en Strasburgo en 1509 en que elautor firma en el prólogo Ex sancti Deodatioppido, con el nombre de Martinus Ilucomylus;y dos mas aparecieron despues en Venecia en1535 y 1554. Apesar de tantas reimpresiones,este libro que manifiesta el verdadero y primi-tivo orígen del nombre América, ha llegado áescasear tanto, que en Paris, en 1832, solo exis-tia un ejemplar, y no por cierto en la Bibliote-ca Real, (Exam. crit. t. 4°. pág. 104), al pasoque Robertson y aun Muñoz ignoraron su exis-tencia.
El mas profundo investigador de los descu-brimientos geográficos en el Nuevo Continen-te, Navarrete, tiene la Oppidum Divi Deodatipor la ciudad de Tata ó Dotis, en Hungría, ypor húngaro al mismo Hilacomylus (se escri-be, ya con h, ya sin ella). Mis observacioneshan demostrado de un modo incontestable,que Hilacomylus era aleman, profesor de geo-grafia en el colegio de Saint-Diè, y natural deFreiburg en el Breisgau. Su nombre era Mar-tin Waldseemüller (ó Waltzemüller). Poco án-tes de 1507 habia establecido una librería enel mismo Saint-Diè; fué íntimo amigo del Pa-ter Reisch, prior de los Cartujos de Freiburg,autor de la obra enciclopédica Margarita filo-sófica, y tambien del afamado filólogo MatíasPhilesius (Ringmann); trabajó á la vez en losmanuscritos del Ptolomeo, y en la relacion deviages que Américo Vespucio dirigió al granprotector de la Geografia, el duque Renato IIde Lorena, conde de Provenza (nieto de Re-nato I de Anjou), y con pretensiones por estoal doble título de las soberanías de Sicilia yJerusalen. A la munificencia de este princi-pe se debe la hermosa edicion del Ptolomeohecha en Strasburgo en 1513, que, como enella se expresa, fué empezada seis años ántesen los Vosgos de Lorena (Lotharingiæ terrælatebris, Vosagi rupibus). (Exam. crit. t. 4°.pág. 109).En dicho Ptolomeo de 1513 se encuentra, ácausa del influjo real que presidió á su forma-cion entre las regiones extra Ptolomeum, unacarta de Lotharingia vastum regnum. Las car-tas del Ptolomeo de 1522, publicado en Stras-burgo (por Juan Grüninger), son todas comodice expresamente Frisio, de manos de Ila-comylus (sunt tabulæ a novo a Martino Ilacomylopiè defuneto constructæ). Exam. crit. t. 4°. pág.115. Las investigaciones que á instancias miasse emprendieron en los archivos de la Univer-sidad de Freiburg, en el Breisgau, han da-do por fin un feliz resultado, pues en 1836, elprofesor bibliotecario Schreiber encontró enlas bien preservadas matrículas del siglo XV,las siguientes palabras que yo he hecho lito-|Spaltenumbruch| grafiar. “Martinus Waltzemüller, de Friburgo,Constantiensis dyœcesiis, fué inscrito como es-tudiante bajo el rectorado de Conrado Knoltde Grüningen, el 7 de Diciembre de 1490.” YaOrtelio en el Theatrum Orbis terrarum de 1570,habia expresado la sospecha “de que el geó-grafo Martinus Ilacomylus, de Friburgo, autorde una carta de Europa, y Martin Waltsemü-ller, autor de una carta general (tabula naviga-toria ó marina) eran una misma é idéntica per-sona”.La averiguacion final de las circunstanciaspersonales del hombre que propuso dar el nom-bre de América á la parte del mundo nueva-mente descubierta y la segura determinaciondel año (1507) en que nació este nombre geo-gráfico, son tanto mas importantes, cuanto quecontradicen la sospecha, escitada primero porSchöner (1533), y esparcida mas tarde por So-lórzano, Herrera, y por Fr. Pedro Simon, enlas Noticias históricas de las conquistas; sospe-cha que consistia en creer que Américo Ves-pucio, en las cartas que, como piloto mayorhizo dibujar en Sevilla, habia dado á las nue-vas costas el nombre de América. Vespucio fuénombrado piloto mayor el 22 de Marzo de1508, es decir, un año despues que aparecieronen Lorena las “Quatuor Navigationes” (tradu-cidos de Vulgari Gallico in Latinum) (Exám.crit. t. 4°. p. 157, y t. 5°. p. 167, 173, 206 y207). Ni Colon ni Vespucio tuvieron nunca elpensamiento de haber descubierto una nuevaparte del mundo, puesto que ámbos murieronen la firme creencia de haber encontrado unaporcion del Asia.Tan solo cuatro años ántes de su muerte es-cribe Colon al papa Alejandro VI: “He toma-do posesion de mil cuatrocientas islas, y hedescubierto 333 leguas del Continente de Asia.”(Exam. crit. t. 4° p. 9–234, 257 y 299; t. 5°.p. 181). Vespucio murió el 22 de Febrero de1512 (no en 1508, como dice Robertson, ni en1516, como lo aseguran Bandini y Tiraboschi),sin conocer aun el honor que los geógrafos hi-cieron más tarde á su nombre, que ocho añosdespues de su muerte apareció en los mapaspor primera vez aplicado al Nuevo Mundo. Esnotable que Fernando Colon, que, como bió-grafo de su distinguido padre contradice conimplacable acritud todo lo que pudiera dañará su fama, no muestre mala voluntad á Vespu-cio en su obra concluida en 1533, y ni aunmencione el injusto nombre de América, queandaba por entónces ya muy esparcido. Estacircunstancia ha despertado el asombro del cé-lebre Bartolomé de las Casas, obispo de laciudad real de Chiapa ó Cacatlan, que en sularga obra, todavía desgraciadamente manus-crita, en las varias épocas de su redaccion de1527 hasta 1559, muestra cada vez mayor ve-|88| |Spaltenumbruch| hemencia hácia Vespucio, á medida que veiaextenderse mas y mas el nombre de Américadado al mundo Occidental.En dos épocas de mi vida, en Paris, 1838, yen Berlin en 1847, he tenido ocasion de exami-nar á fondo los cuatro volúmenes en fólio dela copia de la Historia general de las Indias porLas Casas, que abraza los años comprendidosentre 1492 y 1520. Esta copia perteneció pri-mero á Mr. Ternaux-Compans, y es probable-mente la misma que en Mayo de 1799 ví enMadrid ántes de embarcarme para América enmanos del distinguido historiador D. PedroMuñoz. Fr. Bartolomé de Las Casas nacio en1474, y murió 60 años despues que su amigoCristóbal Colon á la edad de 92 años. En ellib. 1°. cap. 140, p. 693, dice todavía con cier-to miramiento: “Tambien es de mencionarseaquí la injusticia y el agravio que aquel AméricoVespucio parece haber hecho al Almirante, ó quele hicieron los que publicaron los cuatro via-jes de dicho Vespucio, atribuyéndole en susescritos en latin ó en lenguaje moderno, así co-mo en sus mapas, el honor de haber descubier-to el Nuevo Mundo.” La palabra parece es muysuave y muestra que dudaba si debia achacaró no la culpa del mal á Vespucio. Despues dehaber espuesto en el mismo Capítulo, página696, las verdaderas circunstancias de Américo,que habia tomado parte en la expedicion deAlonso de Ojeda, como piloto, como mercader,ó quizas como accionista, y embarcádose enMayo de 1499, añade Las Casas lo siguiente:“Que partió Amérigo á 20 de Mayo de 1497parece falsedad: y si fué de industria hecha,maldad grande fué: y ya que no lo fuese, alménos parécelo. Verdad es que parece averavido yerro y no malicia en esto.” Esta oscu-ridad del estilo, estas dudas entre lo que eraengaño premeditado, ó confusion casual de lasépocas, aparecen de nuevo en la pág. 699:“Tambien se pudo errar la péñola en ponerel año de nueve por el de ocho, al fin, cuandotrata Amérigo de la vuelta á Castilla; y si asífuera, era cierta la malicia. Desta falsedad óyerro de péndola, ó lo que aya sido, han tomadolos escriptores extrangeros de nombrar lanuestra tierra-firme América, como si Améri-go solo, y no otro que él, y ántes, la oviera des-cubierto; parece, pues, quanta injusticia se hi-zo, si de industria se le usurpó lo que era suyoal Almirante D. Cristóbal Colon”. En el cap.164 del libro 1°., pág. 827, cesa ya toda consi-deracion, é inculpa injustamente á Vespucio,á quien Colon casi hasta su muerte llamó suamigo.El libro de las quatro Navegaciones (p. 693 y695) con el prólogo que hizo Amérigo al reyRenato de Nápoles, y òtros muchos escritos(v. g. el Novus Orbis de Grinœus de 1532, ci-|Spaltenumbruch| tado en el libro 2°., cap. 2°., p. 32) que despo-jan á Cristóbal Colon de la gloria del descu-brimiento, irritaron gradualmente al Obispohasta el extremo: á tal punto que dice expresa-mente que le pesa haber tenido por dudosa enel capítulo 140, la malicia de Américo, y queestaba convencido ya de su falsedad y maldad,sin presentarnos con todo, las razones en quese apoya. Copiamos sus palabras: “En el cap.1°. trabaxé de poner por dudoso si el Amérigoavia de industria negado tácitamente este des-cubrimiento primero, aver sido hecho por elAlmirante, y aplicado á sí solo, porque no aviamirado lo que despues colegí de los mismosescriptos del Amérigo, con otras escripturasque de aquellos tiempos tengo y he hallado.Por lo cual digo aver sido gran falsedad y mal-dad la de Amérigo, queriendo usurpar contrajusticia el honor devido al Almirante, y laprueva de esta falsedad por esta manera y porel mismo Amérigo quedará clarificada”. En lapág. 826 se repite la misma opinion en estaspalabras “de industria lo hacia Vespucio”: lib.1°. cap. 165 p. 829, lib. 2°. cap. 2°. pág. 23–26.Mas crítico y ménos indeciso que Las Casas,D. Fernando, hijo de Colon, se dejó llevar porlo que el mismo Américo sostiene y por loque otros le atribuian, aunqué siempre semuestra muy celoso en cuanto toca á la famade su padre. Es bastante notable que la com-pleta falta de inculpacion á Vespucio por par-te de D. Fernando Colon parezca tan inexpli-cable al celoso Obispo, y que esta circuns-tancia ni siquiera lo hiciera vacilar en su error.En el lib. 1°. cap. 164 p. 828, se encuentra es-te notable pasaje, hablando de Américo: “En-gañando al mundo, como escrivia en latin (locual es completamente falso, como ántes hedicho) y al rey, Renato de Nápoles, y parafuera de España, y no avia cubiertos? los queentónces esto sabian quien lo resistiese y de-clarase”. Y despues añade: “Maravíllome yode donde Hernando Colon, hijo del mismo Al-mirante: que siendo persona de muy buen in-genio y prudencia, y teniendo en su poder lasmismas Navegaciones de Amérigo, como lo sé yo:no advirtió en este hurto y usupacion que Amé-rigo Vespucio hizo á su muy illustre padre.”Del mismo modo hubiera podido resentirse elObispo, por el silencio de Pedro Mártir de An-glería, venerador ferviente y amigo personal deCristóbal Colon, cuya Oceánica apareció en1533, 34 años ántes de concluir Las Casas suhistoria de América. Pedro Mártir, que tanágriamente reprueba las pretensiones de Ca-damosto, elogia siempre á Américo Vespucioy á su sobrino: (Johannes Vespucius Florenti-nus, Americi Vsspucii nepos, cui patruus here-ditatem reliquit, artem polarem, graduum, cal-culi peritia). Ex. ct. t. 4°. p. 125-135 t. 5°. p. 188.|104|

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|Spaltenumbruch| LAS empre-sas ricas enresultadosde Vasco deGama, Vi-cente YáñezPinzon, Gaspar de Cortereal,Alvarez Cabral, Solis, y el des-cubrimiento del mar del Sudque vió por primera vez Bal-boa, contribuyeron de tal ma-nera á oscurecer la fama deCristóbal Colon, despues de sutercer viaje, que circunstanciascasuales, como la predileccionde un sabio aleman por Amé-rico Vespucio, escitada por lacorrespondencia de este navegante con Rena-to de Lorena, fueron bastantes no solamentepara dar el nombre de América á toda una par-te del Mundo, sino tambien para hacer queasí como en la actualidad se confunde á menu-do á Ross y Parry, unos atribuyan el descubri-miento del continente tropical á Colon, yotros á Vespucio.No es esta la ocasion de demostrar de nue-vo, como ya lo he hecho al fin del 5°. tomo delExamen critique de la Geographie (p. 180–225),con cuanta superficialidad en la investigacionde los hechos, y con qué falta de crítica histó-rica se ha tratado hasta ahora la cuestion so-bre la culpa ó la inocencia de Américo Vespu-cio. Resulta del conjunto de todas las circuns-tancias, que Américo fué considerado durantesu vida (1451–1512) y aun durante 15 ó 20años despues de su muerte, como un hombremuy estimable y digno de aprecio; que por susconocimientos marinos fué elevado al distin-guido ramo de piloto mayor en la navegacionde las Indias, y que estuvo en relaciones deamistad con los navegantes y sabios mas afa-mados de su tiempo. La opinion pública sedeclaró contra él, cuando empezaron á atri-buírsele descubrimientos que no le pertene-|Spaltenumbruch| cian, y se puso ó se quiso poner su nombre enlos mapas, cosa á que ni él dió lugar, ni pro-bablemente supo nunca. Esto último fué pro-puesto tres veces: primero en Lorena por Ila-comylus (Waldseemüller), autor de la Cosmo-graphiæ Indroductio de 1507; poco despues(1509) por el autor anónimo del pequeño li-bro Globus Mundi declaratio, sive descriptio to-tius Orbis terrarum, impreso por Grüniger enEstrasburgo (1); y finalmente (1512) en la Epís-tola Vadiani ab eo pene adolescente (sin embar-go, habiendo nacido en 1484, tenia ya 28 años)ad Rudolphum agricolam juniorem scripta, queacompaña á la edicion de Vadiano de la obra dePomponio Mela, titulada de Situ Orbis, publi-cada por primera vez en 1522 (2). Empero laproposicion no se realizó efectivamente hastaque apareció el mapa-mundi de Pedro Apia-no (Bienewitz) comprendido en la edicion he-cha por Camer el año 1520 de la Polyhistoriade Solini; en cuyo mapa se vé por primera vezel nombre América, ocho años despues de lamuerte de Américo Vespucio. El minorita Ca-
(1) Pauzer ha atribuido equivocadamente este librito de1509 á Henricus Loritus Glareanus, de quien he descubiertootro escrito, titulado: “Henrici Glareani, Poetæ Laureati, deGeographia liber unus, Basileæ, 1527.” En el Globus Mun-di Declaratio de 1509 (anóuimo), impreso por el mismo Grü-niger, que tambien diò á la prensa la segunda edicion del Ila-comylus, nunca se menciona á Colon; y á Américo Vespuciosolo una vez en el título, y con esta uñadidura: De quarta Or-bis terrarum parte nuper ab Americo reperta (Ex. crit. t. 4°., p.142). Todo el librito Globus Mundi Declaratio consta de tre-ce hojas. Se lee al fin “ex Argentina MDIX; Joannes Grüni-ger imprimebat” En el pequeño título del mapa están sola-mente estas palabras: Nuevo Mundo.(2) En la carta de Joaquin Vadianus á Rodolfo Agrícola,fechada en Viena en 1512, y comprendida en las dos edicionesdel Pomponio Mela de Basilea y Cölln en 1522, se habla dosveces del nombre de América como de una denominacion yamuy comun, y por cierto en dos pasajes en que se trata delos antípodas: 1°. Ex recentiorum autem inquisitione si Ame-ricam, a Vesputio repertam, et eam Eoæ torræ partem, quæterræ e Ptolomeo cognitæ adjecta est.... 2°. Immo non usqueadeo inmensum Pelagus interesse inter extremum ab Americaoccideus et Oriens Ptolomei...” Cancellieri ha creido equi-vocadamente que Vadiano fué el primero en presentar el nom-bre de América. Ilacomylo (Waldseemüller) lo habia hechocinco años ántes (1507), es decir, un año despues de la muer-te de Colon.
|105| |Spaltenumbruch| mer (su nombre secular era Giovanni RienzziVellini, natural de Camerino en Umbria, yprofesor en Viena) fecha su prólogo al Solinode esta manera: Viennæ Pannoniæ VI Kalen-das Febr. anno post Christi natalem MDXX.—Apiano (Pedro Bienewitz, nacido en 1495,en Leissnig) dá el siguiente título á su cartaen que se asigna por primera vez el nombreAmérica á la parte meridional del Nuevo Con-tinente: Typus Orbis Universalis juxta Ptolo-mei Cosmographi Traditionem et AmericiVespucii aliorumque lustrationes a Petro Apia-nó Leyen. elaboratus, anno D. MDXX. Elistmo de Panamá en la carta de Apiano estácortado por un estrecho, lo cual es tanto masnotable cuanto que este istmo, que así abiertoha pasado hasta á los mapas chinos mas recien-tes, se encuentra tambien en el globo de JuanSchöner, que es de la misma época. La cartade Apiano incluida en la edicion de Camer (1),presenta sobre el nombre de América, escritoen letras grandes la inscripcion siguiente:“Anno 1497 hæc terra cum adjacentibus insu-lis inventa est per Columbum Januensem exmandato Regis Castillæ.”
¡Rara confusion de ideas! La parte meridio-nal del nuevo Continente recibe su nombrede Vespucio, y sin embargo se confiesa queaquella tierra fué descubierta por Colon en elaño de 1497, que en general, aunque equivoca-damente (2) se atribuye á la primera expedi-cion de Vespucio; en lugar de fijar el descubri-miento en 1°. de Agosto de 1498, en el tercerviaje de Colon. El mismo Apiano escribe ensu Cosmographicus Liber (Landshutii 1524,fol. 69), lo siguiente: “America quæ nuncquarta pars terræ dicitur, ab Americo Vespu-cio ciusdem inventore nomen sortita est.” Tanconfusa y superficialmente se trataba entóncessobre las fechas y los nombres de los primerosdescubridores! (Humboldt en Berghaus Anna-len der Erdkunde, 1835, t. 1°., p. 211.)La semejanza que desde mis primeras in-vestigaciones he encontrado entre la carta deApiano y el globo de Schöner, ámbos del año1520, me hacen entrar aquí en mas extensospormenores. El profesor Ghillany, llevadopor su amistad, ha puesto en mis manos unahermosa y exacta copia de la costa orientalde la América del Sud, desde el Ecuador has-ta el extremo meridional del Continente, talcomo se encuentra en el globo de Schöner, y|Spaltenumbruch| con todos los nombres que en este se hallan;así he podido reconocer fácilmente de quécartas primitivas se valió Schöner para la Amè-rica meridional.Empiezo la comparacion por esta parte delnuevo Continente. La configuracion de lascostas setentrionales y orientales de la Améri-ca Meridional es en Schöner mas exacta que enel mapa de Apiano incluido en el Solino deCamer (1520), y muy semejante por otra par-te á la del mapa de Juan Ruysch del Ptolo-meo de 1508, el cual fué el primero del NuevoMundo grabado en cobre, aunque sin el nombrede América. Se observa, sin embargo, una grandiferencia, pues en Ruysch no hay huellas dela costa occidental, á no ser algo del istmo dePanamá, y de la parte septentrional del conti-nente, miéntras que en Schöner se vé indica-da la costa Occidental de la América del Sud,sin nombre de lugares; pero de tal manera queen Schöner se reconoce la importante curva-tura de la costa junto á Arica. En Apiano esmuy mala la configuracion de ambas costas, yla América Meridional va estrechándose par-ticularmente desde el trópico de Capricornio,hasta terminar en una simple punta á los 50°de lat. Sud. Schöner presenta el Continentemas ancho, pero lo hace terminar junto al riode Cananor, donde, del otro lado de un estre-cho que puede considerarse como el de Maga-llanes, se ve en lugar del archipiélago de laTierra del Fuego una vasta tierra austral, queen la direccion de E. á O. se estiende desde los43 hasta los 55° de latitud S. Llama á esteterritorio Brasilia inferia, para diferenciarlade la America vel Brasilia sive Papagalli terra.En el Ptolomeo de 1508 no se vé ninguna ex-tremidad piramidal. El borde graduado cortala tierra 8° al Sud del rio de Cananor, y hastaeste borde corre la costa casi enteramente deNorte á Sud.Los nombres de los lugares de la costaoriental son en ámbas cartas, la de Ruysch(1508) y la de Schöner (1520), iguales en loesencial, siendo sin embargo mas numerososen el globo, por estar construido en mayor es-cala. La parte mas meridional que presentaSchöner es tambien la que Ruysch nos da co-mo tal doce años despues, señalando en ella elrio de Cananor, á que Schöner da el nombrede rio de Cananorun (3). En el Ptolomeo está
(1) Es bastante notable que en el mismo año de 1520aparecieran tres ediciones del Solino; en Viena, en Basilea yCöln. Las dos primeras con comentarios de Camer, la última(Coloniæ apud Eucharium Cervicornum et Heronem Fuchsmense Dec. MDXX) sin nombre de editor.(2) Se puede demostrar por un alibi que el primer viajede Vespucio no puede haber empezado el 10 ó 20 de Mayo de1497, pues que, segun documentos mas seguros, estuvo en Se-villa y San Lúcar desde mediados de Abril de 1497 hasta 30de Mayo de 1498 (Exám. crit.. t. 4°., p. 268.)(3) Por la perjudicial costumbre de latinizar los nombres,tan frecuente en los mapas antiguos, (particularmente en losdel siglo XVI y XVII) no puede ménos de haber poca segu-rídad, al querer determinar ciertas posiciones por semejanzade palabras y sonidos. Permítaseme, sin embargo, llamar laatencion sobre la bahía Cananea, situada á los 25° 3′ de lati-tud Sud, segun el almirante Roussin. ¿Acaso el nombre Ca-nan-ea ha sido cambiado por Ruysch en el de Canan-or, queen su sonido tiene algo de Malabar? La bahía y punta Cana-nea, inmediatas á la isla Cardoso, tienen cierta importanciapara la primera historia del descubrimiento del Brasil, porque
|106| |Spaltenumbruch| la embocadura de este rio á los 30° de lat. S.,y en el globo reducido á menor escala publi-cado por el profesor Ghillany, por lo ménos10 ó 12° mas al S. Siguen despues en las doscartas de S. á N.: el rio de S. Vicente (Portode Sct Vincentia); el rio de S. Antonio; el rioJordan; la bahia de Rees; el rio de Sta. Lucia;el monte Pasquale (Pascoal) (1), donde, se-gun una carta de un compañero de Cabral,Yaz de Caminha, al rey D. Manuel de Portu-gal, desembarcó por primera vez aquel céle-bre marino (Cabral) en la costa del Brasil: en-cuéntrase dicho monte al S. de Puerto Segu-ro, segun Ruysch á los 15° de lat., á los 24°,segun la carta inserta en el Ptolomeo, publi-cado por Juan Schottücen 1513; y segun com-binaciones mas seguras, próximamente á los17° 1′ de lat. Vienen despues el rio de Brasil;el rio de S. Gerónimo y el caput Santæ Crucisen Ruysch, á los 5° y en Schöner á los 10° delat. S. Este promontorio, como la porcion detierra del continente sud americano que masavanza hácia el Este, merece la mayor atencionpor ser parte caracteristica de la forma de di-cho continente.
En la historia de los primeros descubrimien-tos hay otras dos circunstancias que aumentansu importancia, á saber; su gran proximidadá la línea de demarcacion trazada por el papaque determinaba los derechos reciprocos de doscoronas; y el haber sido el lugar desde dondeDiego de Lope reconoció por primera vez quela direccion de la costa cambiaba hácia elS. S. O., cambio que anunciaba la forma pira-midal de toda esta parte del continente. Sor-prende á primera vista no encontrar en estepunto, en ninguna de las dos cartas, el nombrepromontorio de San Agustin ó de San Roque; ysí otro enteramente desconocido, cabo SanctæCrucis. Vicente Yáñez Pinzon tomó el prime-ro posesion del promontorio oriental (mién-tras despedazaba ramas y bebia agua del mar)el 20 de Enero de 1500, dándole el nombre decabo Santa María de la Consolacion, y algo mas|Spaltenumbruch| tarde llamólo Diego de Lepe Rostro Hermoso.Vespucio, en su tercer viaje, en la carta al reyRenato inserta en la edicion de Ilacomylus, lollama siempre cabo de San Agustin; pero sindecir, como quiere Gomara, que tal denomina-cion fuera suya (2). Segun el mismo texto deSaint-Dié, Vespucio da tambien al promonto-rio oriental que considera situado á los 7°. delat. el nombre de cabo de S. Vicente (3), queviene á ser asi por la comparacion con los otrostextos, el 4°. sinónimo del cabo de San Agus-tin.El mons S. Vincenti que encuentro, mas alN. (3° lat.) en la carta de 1508 (Ruysch), asícomo el nombre del promontorio de que aca-bamos de hablar, parecen hacer juego con elde su primer descubridor Vicente Yañez Pin-zon. En la carta de Juan de la Cosa (1500) notiene el promontorio nombre alguno, si bienestá designado con las signientes palabras:Este cabo se descubrió en el año de mil yIIIXCIX por Castilla, syendo su descubridorVicenti ans (4).” Cerca de aquí presenta Cosaun Puerto Fermoso, nombre que nos recuerdael del promontorio Rostro Hermoso atribuido áDiego de Lepe, (tambien á Pinzon por otros).El 5° sinónimo que resulta principalmente dela comparacion de las dos cartas de 1508 y1520, es el nombre Caput S. Crucis. Encuen-tro la mas clara explicacion acerca de esto enel interrogatorio hecho á nombre del fisco enel proceso contra los herederos de Colon(1513–1515).Manuel de Valdovinos, natural de Lepe,compañero de Pinzon en el viaje en que estesalió de Palos á principios de 1599, dice, ha-blando del promontorio entre otras palabras:Per nombre Rostro Hermoso, que agora diz quese llama Santa Cruz é S. Agustin (5). Comoque Juan de la Cosa en Octubre de 1500abandonó de nuevo la Europa, (en la expedicionde Rodrigo de Bastidas, que se dirigió hácia elgolfo de Uraba y el istmo de Panamá), nadapudo comprender en su carta de los descubri-mientos hechos en el Brasil por Alvarez Ca-bral; de cuya importancia llegó el primer avi-so á Portugal en Julio de 1501. En la cartadel rey D. Manuel de Portugal al monarcaespañol (29 de Julio de 1501), que es masbien una relacion circunstanciada de todo elviaje de Cabral, no se da todavia á las nuevastierras el nombre de Brasil, sino el de TerræSanctæ Crucis. De la misma denominacion sesirve el compañero de Cabral, Vaz de Caminha,aunque cambia á veces las palabras Santa
se ha encontrado allí en 1767 una especie de monumento depiedra (pedrào), en que algunos han leido la fecha 1503 yotros 1531 Exam. crit. t 5°., p. 134). Si desentendiéndome dela graduacion de latitudes que acompaña al globo de Schö-ner, atiendo simplemente á la carta detallada que el Dr. Ghi-llany ha tenido la bondad de enviarme, y considero al mismotiempo las distancias relativas del cabo de Santa Cruz, mon-te Pascual y rio de Cananorun encuentro que como el mon-te Pascual (lat. 17° 1′) está casi en el medio entre el cabo deSanta Cruz (idéntico, como mostraré pronto, al cabo de SanAgustin, lat. 8° 21′, y el rio de Cananor, correspondian á esteúltimo 17° + 8° 40′=25° 40′ de lat., número muy pròximoal de la latitud real de la bahia de Cananea.—A la verdad es-ta se encuentra 10 ó 12 grados mas al O. del lugar asignadopor Schöner al rio Cananor; pero debe atenderse á que en elsiglo XVI era dificil apreciar las diferencias de meridianos,cuya direccion no se seguia constantemente.(1) El monte Pascual es una cima redondeada de la sierrade Aymores. Un nombre dado por Cabral en Abril de 1500 seha conservado intacto en todas las cartas!(2) Exam. crit, t. 5°., p. 19 y 67.(3) T. 5°., p. 15 y 17.(4) Juan de la Cosa se equivoca solamente en 20 dias. Eli-ge la época de la partida.(5) Exam. crit, t. 5°., 66, p. 66.
|107| |Spaltenumbruch| Cruz en Terra da Veracruz. Antes que la cre-cida exportacion de la madera de tinte hubie-se hecho mas comun el nombre de Brasil, seencuentran (p. eg. en la crónica de Goës) ám-bas denominaciones ligadas en una de esta ma-nera: Terra de Santa Cruz do Brasil. El nom-bre del promontorio C. S. Crucis es mas recien-te que el de cabo S, Agustin, y puede tener re-lacion con la Terra Santæ Crucis, nombre queprimitivamente se daba á una porcion de tier-ra mas meridional.
Con no poca sorpresa nuestra coloca Juande la Cosa algo mas al O. la embocadura de unrio en que dice se encontró una cruz: rio do sehalló una cruz! La gran diferencia en las lati-tudes atribuidas á este promontorio de mu-chos nombres puede esplicarse por la conve-xidad del continente, que hácia esta parte seextiende y adelanta en gran manera, y sobrecuya verdadera conformacion fueron los pri-meros en dar á luz los trabajos hidrográficosde Roussin y Givry (1826). Despues que lacosta del Pra Maranham corre desde la embo-cadura del Amazonas en una estension de 180millas geográficas en la direccion O. N. O.E. S. E. (corriendo sin embargo en el bajo deSan Roque 20 millas de O. á E.), se dobla jun-to á la punta de Toiro (lat. 5° 9′) y Bom Je-sus, 20′ al N. del cabo de S. Roque, dirigién-dose repentinamente del NNO. al SSE., y for-ma una convexidad, hasta que á los 8° de lat.en Olinda de Pernambuco empieza tomar ladireccion NE. SO. Esta convexidad (entre losparalelos (1) 5° 9′ y 8° 0′) monsa á algo masde 2° \( \frac{3}{4} \)′, magnitud á que deben añadirse 21′|Spaltenumbruch| si se tiene en cuenta la diferencia de latitudesque hay entre el bajo de S. Roque (5° 9′) y elcabo S, Agustin (8° 21′) Este ultimo promon-torio viene á quedar fuera de la convexidad alS. de Pernambuco, aunque segun las longitu-des geográficas está 20 mas al E. que el cabode San Roque.Estos datos numéricos merecen cierta aten-cion, porqué si tenemos presentes las diferen-tes latitudes asignadas en las cartas de 1500,1508, 1513, 1520 y 1557 al cabo multinombre,ellas mismas nos demuestran que los navegan-tes, desembarcando á veces en muy distintospuntos de la costa, les impartian con todo igua-les denominaciones. Pinzon, por ejemplo, enel diario de su viaje da 8° de lat. al promonto-rio Rostro Hermoso, de que tomó posesion án-tes que ningun otro; y la misma latitud se leasigna en la carta de Ruysch copiada en el Pto-lomeo de 1513 con algunas alteraciones. Enámbos casos se aludia sin duda á nuestro ac-tual cabo de S. Agustin (lat. 8° 21), como loconfirma Sebastian Cabot atestiguando cate-goricamente en las deliberaciones que sobrela línea de demarcacion tuvieron lugar en 1515:“que Vespucio habia fijado la latitud de 8° alpromontorio de S. Agustin.” Mucho mas al S.(á los 10°) parece colocar Schöner en su glo-bo el cabo Sanctœ Crucis, miéntras que en lacarta de Ruysch (1508) lo encontramos á los4\( \frac{1}{2} \)°, próximo por consiguiente al cabo de SanRoque (5° 9′). En el lugar de este último seencuentra el nombre de Cabo S. Agustin enla carta del Brasil que acompaña á la “Verda-dera historia y descripcion de un pais de sal-vages desnudos y feroces antropófagos delNuevo Mundo” por Hans Stader de Homburg(Marpurg 1575).(Finalizará.)

(1) En toda la convexidad de la costa que se adelantahácia el E., la parte mas saliente, y por eso la mas próximaal Africa en la América del S. es la Punta Dos Coqueiros, álos 7° 24′ de lat. eutre Parahyba de Norte é Itamatca.
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Sobre las cartas mas antiguas del Nuevo Continente y el nombre “América”,por Alejandro de Humboldt.(FINALIZA.)

|Spaltenumbruch| NO correspon-den pues,iguales lati-tudes á nom-bres iguales,y no porqué en la determina-cion de aquellas, hubiese erro-res, que entónces no llegabaná 3°, sino porqué, como ántesdijimos, se daba una misma de-nominacion á lugares diferen-tes.—Es admirable encontraren las cartas de Schöner y Apia-no (en el Solino publicado porCamer) ámbos del año 1520 lamisma mezquina representaciondel Continente norte-americano. Lleva este enel extremo meridional (region de Nicaragua)el nombre de Parias, que nos sorprende tantoen este lugar, como en el globo de Schöner laspalabras Terra de Cuba entre los 40° y 50° la-titud N. en los estados de Nueva Inglaterra,miéntras que se asigna á Cuba simplementeel nombre de Isabela!Todo esto no hace mas que atestiguar la ig-norancia y el descuido de los dibujantes decartas, cuando en el mismo tiempo se emplea-ban en escritos impresos materiales mucho masexactos. Por el capricho de los autores de car-tas se hallan estas á menudo en la mas paten-te contradiccion con el estado de los conoci-mientos geográficos en la época en que se cons-truyeron. He visto mapas de la América delSud con mi nombre, en que se representa elmar fabuloso titulado laguna Parima, cuya noexistencia yo mismo he demostrado. La extra-ña y singular forma de la América del Nórte,(Méjico y los Estados-Unidos) representadacomo un estrecho paralelógramo, cortado derepente á los 5° lat. por una costa que corre|Spaltenumbruch| de E. á O., la he encontrado, fuera de los tra-bajos de Apiano y Schöner (1520), en un glo-bo inédito de la Biblioteca militar de Weimar,considerado muy anterior al año de 1534; (1)ademas en el Orbus novus de Grynæus (edi-cion de Basilea de 1532 y 1555); y por fin enun Ptolomeo de 1511, publicado en Venecia(curâ Bernardi Sylvani Eboliensis), que poseela Biblioteca del arsenal de Paris. Sobre esteúltimo tengo dudas, pues sospecho que la car-ta á que me refiero fué incluida en dicho li-bro por casualidad, pues falta absolutamenteen el ejemplar de esta mala edicion venecianade 1511 que se encuentra en el rico tesorogeográfico del Baron Walckenáer, hallándoseen su lugar dos mapas-mundi en una proyec-cion cordiforme, de los cuales el uno repre-senta el nuevo Continente sin el nombre deAmérica y sin otra denominacion de lugaresque la de Terra Sanctæ Crucis et Cannibales.A pesar de lo informe de esta representacionde la América del Norte, á manera de un es-trecho paralelógramo, pueden sin embargo re-conocerse las penínsulas de Florida y Yuca-tan, y particularmente el Seno Mejicano, figu-rado como una ancha boca llena de pequeñasislas. La costa setentrional se dirige unifor-memente de N. á S. Donde quiera que se nospresenta la América del N. con esta forma deparalelógramo, encontramos abierto el istmode Panamá, tanto que en el globo de Weimarse vé un buque procedente de las Antillas,con direccion á Zipangri (Japon) “ubi auricopia” navegar por medio del estrecho forma-do por la abertura del istmo.—Una carta deIsolario di Benedetto Bordone, incluida en laprimera edicion veneciana de 1528, presentael istmo cortado del mismo modo, y sin em-
(1) Tomo II, pág. 28 y 186.
|150| |Spaltenumbruch| bargo Vasco Núñez de Balboa y Alonso Mar-tin de San Benito lo habian atravesado ya enSetiembre de 1515, para pasar al mar Pa-cífico.
Concluiré la investigacion sobre las fuentesde que se valió Schöner para la construccionde su globo de 1520, repitiendo aquí cuantoasombro me causa que el mismo Schöner, tre-ce años despues en el Opúsculo geographicoNorimb. (1533. T. II, Cap. I y XX) pudieravolver á considerar al Nuevo Mundo como unaparte del Asia, y á tener la ciudad de Temis-titan (Méjico) por la de Quinzoy en China,descrita por Marco Polo, llegando á tachar(T. I, cap. II) á los antiguos (probablementeHizeta y Aristarco de Samos?) que admitiesenla rotacion de la Tierra y supusiesen que estadaba vueltas como en un asador para ser asa-da por el Sol. (1)Los Capita rerum (puntos principales) detoda investigacion sobre la historia de las car-tas del nuevo Continente, pueden reducirseá las cuatro preguntas siguientes:1a. ¿Cuál de las descubiertas hasta ahora esla carta mas antigua de América, entre lassimplemente dibujadas?2a. ¿Quién y cuándo fué el primero en pro-poner que se diera el nombre América á la nue-va parte del Mundo?3a. ¿Cuál es la carta grabada mas antiguadel Nuevo Mundo sin el nombre América?4a. ¿En qué año y en donde apareció por pri-mera vez una carta con el nombre América?He aquí mis respuestas á estas cuatro pre-guntas:1a. La carta mas antigua del Nuevo Mundode las descubiertas hasta ahora entre las dibu-jadas, es la de Juan de la Cosa, de 1500, quellegó á mis manos en 1832, y en parte he pu-blicado. (Véase al principio). Hasta 1832 fue-ron consideradas como las mas antiguas deAmérica dos cartas, una de 1527 y otra de1529, conservadas en la escelente Bibliotecamilitar de Weimar, de las cuales la 2a., obradel gran cosmógrafo Diego Ribero, fué publi-cada en 1795 por Sprengel y Güsrfeld.2a. El primero que propuso dar á la nuevaparte del mundo el nombre América, fué Mar-tin Waltzemüller (Hylacomylus), natural deFreiburg en el Breisgaw, profesor de Geogra-fia en el colegio de Saint Dié, en Lorena, elaño de 1507, sin participacion alguna ni noti-cia de Américo Vespucio. Su proposicion seencuentra en la primera edicion anónima de|Spaltenumbruch| una obra dedicada en nombre del GymnasiumVosagense de Saint-Dié al Emperador Maximi-liano, y que tiene por titulo: Cosmographiæ In-troductio cum quibusdam Geometriæ ac Astromo-miæ principiis ad eam rem necessariis. Insuperquatuor Americi Vespucii navigationes. Al fin selee: Finitum VII. Kl. Maji anno supra sesquimi-llesimum VII.3a. La primera carta grabada de una partedel nuevo Continente, aunque sin el nombrede América, es la carta general de Ruysch, queacompaña á la edicion romana del Ptolomeode 1508 (correctâ a Marco Beneventano etJoanne Cotta.)4a. La primera carta grabada de la nuevaparte del mundo con el nombre América es elmapa-mundi de Pedro Apiano adjunto á la edi-dıcion de Solino hecha por Cámer en 1522.Léese tambien la denominacion América en elnotable globo que construyó Juan Schöner enBamberg en el mismo año de 1520 (con ayu-da pecuniaria de su amigo Juan Seyler) y quese encuentra al presente en la Biblioteca deNuremberg. De todas las ediciones de la Geo-grafia de Ptolomeo, la publicada el año de1522 en Etrasburgo por Lorenzo Phrisis, comoya lo ha observado el baron Walkenær, es laprimera que nos presenta el nombre Américaen la Orbis typus universalis iuxta hydrographo-rum traditionem. Es sobremanera notable queen esta edicion de 1522 se mencione (Lib.VIII, cap. 2) á Martin Hylacomylo, (Wald-seemüller) jam pie defunctus como autor de unagran parte de las cartas que acompañan á lamisma. (1) Lorenzo Phrisio, natural de Colmar,estuvo al servicio del duque de Lorena y vi-vió en Metz cerca de St.-Dié, por cuya proxi-midad no podia atribuirse lo que pertenecia áHylacomylo. Habla pues con la mayor since-ridad en el pasaje ántes citado de la edicionde 1522, donde dice lo siguiente: “Et ne nobisdecor alterius elationem inferre videatur, has tabu-las a Martino Ilacomylo pie defuncto constructaset in minorum quam prius unquam fuere formamredactas esse notificamus. Huic cgitur si bonæ sunt,et non nobis, pacem et custodiam in cælesti yerar-chia.... Cætera verò quæ sequmtur nos perfecissescias. Podemos pues admitir con toda certezaque el sabio aleman residente en Lorena, quefué el primero en proponer el nombre Améri-ca, fué tambien el que introdujo dicho nom-bre en una carta del Ptolomeo de 1522, dosaños posterior á la de Apiano incluida en laedicion del Solino por Camer.—Mayo, 1852.Trad. Antonio Angulo y Heredia.

(1) T. V, p. 173. “Aves non potuerint benè volare contra“Orientem. propter aërem insequentem, qui pennas earum“elevaret. Ita autiqui imaginabantur, quod terra haberet se“siout assatura in veru, et Sol sicut ignus asaus.” Pero todo elcapítulo parece deberse atribuir propiamente á Regiomonta-no. Delambre, Hist., de l’ Astronomie du moyen age. p. 453.(1) Ex. crit. T. IV, p. 116.