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Alexander von Humboldt: „Extracto de la carta del Baron de Humboldt al Sr. Baron de Forell, Ministro plenipotenciario de Saxonia en la corte de Madrid, fecha en Caracas á 3 de Febrero de 1800. Por Don Christiano Herrgen“, in: ders., Sämtliche Schriften digital, herausgegeben von Oliver Lubrich und Thomas Nehrlich, Universität Bern 2021. URL: <https://humboldt.unibe.ch/text/1800-Extracto_de_la-1> [abgerufen am 31.01.2023].

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Titel Extracto de la carta del Baron de Humboldt al Sr. Baron de Forell, Ministro plenipotenciario de Saxonia en la corte de Madrid, fecha en Caracas á 3 de Febrero de 1800. Por Don Christiano Herrgen
Jahr 1800
Ort Madrid
Nachweis
in: Anales de historia natural 2:6 (Oktober 1800), S. 251–261.
Postumer Nachdruck
Lentz, Eduard: Alexander von Humboldt’s Aufbruch zur Reise nach Südamerika. Nach ungedruckten Briefen A. v. Humboldt’s an Baron v. Forell. In: Wissenschaftliche Beiträge zum Gedächtnis der hundertjährigen Wiederkehr des Antritts von Alexander von Humboldt’s Reise nach Amerika am 5. Juni 1799, Berlin 1899, S. 48–52.

Lettres américaines d’Alexandre de Humboldt (1798–1807), précédées d’une Notice de J.–C. Delamétherie et suivies d’un choix de documents en partie inédits, publiés avec une introduction et des notes par le E.T. Hamy, Paris [1905], S. 64–72.

Humboldt. Correspondance scientifique et littéraire, herausgegeben von Jean Bernard Marie Alexandre Dezos de La Roquette, 2 Bände, Paris: E. Ducrocq 1865/1869, Band 1, S. 88–102.

Alejandro de Humboldt. Cartas americanas. Compilación, prólogo, notas y cronología Charles Minguet. Traducción Marta Traba, Caracas 1980, S. 42–48 [span. Übersetzung].

Alexander von Humboldt, Briefe aus Amerika 1799–1804, herausgegeben von Ulrike Moheit, Berlin: Akademie 1993, S. 85–89 [nach Lentz 1899, Schluss nach Anales].
Sprache Spanisch
Schriftart Antiqua
Identifikation
Textnummer Druckausgabe: II.2
Dateiname: 1800-Extracto_de_la-1
Statistiken
Seitenanzahl: 11
Zeichenanzahl: 19184

Weitere Fassungen
Extracto de la carta del Baron de Humboldt al Sr. Baron de Forell, Ministro plenipotenciario de Saxonia en la corte de Madrid, fecha en Caracas á 3 de Febrero de 1800. Por Don Christiano Herrgen (Madrid, 1800, Spanisch)
Afschrift van enen brief van den heer Humboldt aan den heer baron van Forell, Minister Plenipotentiaris van den Keurvorst van Saxen, aan het Hof van Spanje, Geschreven uit Caracas den 3den February 1800 (Haarlem, 1800, Niederländisch)
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EXTRACTO De la carta del Baron de Humboldt al Sr. Baron de Forell, Ministro plenipotenciario de Saxoniaen la corte de Madrid, fecha en Caracas á 3de Febrero de 1800. Por Don Christiano Herrgen.

Aunque he escrito á Vm. varias veces desde mi lle-gada, quiero aún molestarle de nuevo con algunas lí-neas, si es que llegan á sus manos: porque hallándoselos mares cubiertos de embarcaciones enemigas, haypoca seguridad en la correspondencia; con todo seríaculpable mi omision sabiendo quanto se interesa Vm.en el feliz éxîto de mi empresa, y con quanta benig-nidad recibe lo que le llega de mi parte. Vm. sabemuy bien á quien debo mi actual situacion, y á quiendeberá el público agradecer la poca utilidad que pue-da resultar de mi viage á las Indias. Mientras atra-vesaba el vasto Océano, que separa el mundo agitadodel pacífico: quando pisaba las costas salvages del Gua-rapiche; y quando me internaba en los antiguos bos-ques que cubren los valles del Tumiriquiri, siempretenia á la vista la imágen de mi buen amigo. El hom-bre nació para ser reconocido; y el físico, al paso queestudia las leyes de la naturaleza, es el mas exâcto enel cumplimiento de ellas. Apenas han pasado tres semanas desde que escribími última carta; mas temo tanto su extravío y el deotras, que quiero recapitular en esta lo que en las an-tecedentes llevo escrito. Sin secretario, como yo es-toy, seria sensible perder el tiempo en copiar tres óquatro veces la misma carta, como aquí se acostum-bra; por lo qual perdonará Vm. si el fondo de mi cor- |252| respondencia parece ser el mismo, bien que enunciadocon freqüencia en términos diversos. Quanto mas nos internamos en las misiones Chay-mas, tanto mas celebramos el no haber ido á la Hava-na. ¡Cómo era posible estar tan cerca de la costa deParia; de las maravillas del Orinoco; de la inmensacordillera que desde Quito corre al Este hácia Caru-pana; de la magestuosa vegetacion que Jacquin bos-quexó en sus obras, y abandonar estos objetos aprecia-bles en el espacio de tres dias que el correo se detieneen Cumaná! Así pues viéndome bien provisto de to-do lo necesario, y sin obstáculos para la empresa, quesupo vencerlos la amistad del respetable Gobernador,el Capitan de Navio D. Vicente Emparan; temiendoal mismo tiempo el contagio de unas calenturas malig-nas que se manifestáron en nuestra embarcacion ape-nas llegamos á los trópicos; resolví detenerme en unacosta, cuyo saludable clima, libre en la actualidad delluvias, nos permitia empezar nuestras operaciones,que hubiéramos debido suspender en la isla de Cubapor el largo espacio de tres meses. ¡Quanto he sentido,digno amigo mio, que Vm., penetrado como está dela pasion sublime á las obras de la naturaleza, no ha-ya podido percibir en mi compañía las dulces sensa-ciones de admiracion y gozo que experimentamos aquíal pisar por la primera vez este suelo animado dela América meridional!....... Llegados á la Havana ó áCaracas, hubiéramos encontrado por todas partes se-ñales del cultivo Européo: pero en el golfo de Caria-ca, cuyos Indios salvages de los lagunos (Guaraunosdel arco) se acercan unas quince leguas, todo anunciaaun el imperio de la naturaleza. Ni los tigres ni loscocodrillos, ni aun los monos mismos se espantan á lavista del hombre; los árboles mas preciosos, los gua- |253| yacos, caobas, palos del brasil y campeche, y otrosmuchos, llegan hasta la costa misma, y con sus ramosenlazados impiden con freqüencia la entrada. Los ay-res estan poblados de páxaros raros y vistosos; desdeel Boa, que devora un caballo, hasta el Colibry, quese mece en el cáliz de las flores, todo anuncia aquí lagrandeza, el poder y la dulzura de la naturaleza. Desde que salimos de la Coruña, hace ya seis me-ses, hemos disfrutado mi compañero y yo la salud masperfecta; nos hallamos en el dia bastante acostumbra-dos al clima, y persuadidos á que un Européo, conciertas precauciones, puede trabajar en estos paisescasi del mismo modo que en Europa. Hemos tenido lafelicidad de que ningun instrumento se nos haya rotoni descompuesto desde nuestra salida de Madrid, ápesar de que los mas delicados, como barómetros, hi-grómetros, cronómetros, la brúxula de inclinacion, elaparato químico para descomponer el ayre atmosféri-co, estuviéron continuamente en exercicio, no sola-mente en la navegacion (durante la qual el respeta-ble D. Rafael Clavijo nos habia procurado todas lascomodidades imaginables), sino tambien en los viagescon mulas por la empinada cordillera. Mr. Bonpland ha manifestado un zelo y una actividad sin exemplo.....Mas de seis mil plantas desecadas (comprehendidaslas dobles); seiscientas descripciones exâctas de espe-cies muy curiosas ó nuevas; insectos; muchas conchas;medidas barométricas y trigonométricas de la alta ca-dena de las montañas; descripciones geológicas; ope-raciones astronómicas de bastante extension sobre lalongitud y latitud de los parages; de las inmersiones óemersiones de los satélites; del eclipse del sol visibleen 28 de Octubre (cuyo fin se verificó en Cumaná,en tiempo medio, á las 2h 14′ 22″); experimentos |254| sobre la declinacion é inclinacion magnética; sobre lalongitud del péndulo; sobre la temperatura, elastici-dad, transparencia, humedad, carga eléctrica, y canti-dad de oxîgeno de la atmósfera; y en fin, unos cin-cuenta dibuxos sobre la anatomía de vegetales y con-chas......: tal es el fruto de nuestros trabajos en la pro-vincia de Cumaná. Así se lo he escrito al Exc. Sr. D. Mariano Luisde Urquijo; y ruego á Vm. le repita, que no pue-do alabar bastante la bondad con que los Oficiales delRey han favorecido nuestras excursiones literarias. Ha-blamos ya el castellano con bastante facilidad para se-guir una conversacion, y admiro en los habitantes deestos remotos paises aquella lealtad y hombría de bienque en todos tiempos han sido peculiares á la nacionEspañola. Es cierto que las luces no han hecho aungrandes progresos; pero en cambio las costumbres seconservan mas puras. A quarenta leguas de la costa, enlas montañas de Guanaguana, hemos llegado á habi-taciones cuyos dueños ignoraban hasta la exîstenciade mi patria. Pero ¡cómo podré yo pintar con exâcti-tud la hospitalidad cordial con que nos tratáron! Des-pues de haber estado en su compañía solo quatro dias,se separaban de nosotros como si hubiéramos pasadotoda la vida juntos. Cada dia me agradan mas las co-lonias Españolas; y si tengo la dicha de regresar á Eu-ropa, recordaré con interes y gusto los dias que pasoen ellas. A pesar de las lluvias hemos hecho algunosviages deliciosos en la costa de Paria y misiones de losCapuchinos, entre los Indios Chaymas y Guaraunos.Ningun naturalista ha llegado todavía á este recinto,donde hemos descubierto muchas plantas nuevas ynuevos géneros de palmas..... Hemos trepado por la ci-ma del Tumiriquiri, y hemos baxado á la cueva del |255| Guacharo, que es una caverna inmensa, y habitacionde millares de páxaros nocturnos (especie nueva decaprimulgus, Lin.), cuya grasa da el aceyte del Gua-charo. Su entrada es verdaderamente magestuosa, ador-nada y coronada de la mas lozana vegetacion. Salede ella un rio considerable, y en su interior resuena elllanto lúgubre de los páxaros. Es el Acheron de los In-dios Chaymas, pues segun la mitología de estos pue-blos y de los Indios del Orinoco, el ama de los di-funtos entra en esta cueva. Baxar al Guacharo quie-re decir morir en su lenguage. Hemos pasado unos quince dias en el valle de Ca-ripe, situado en una altura de novecientas cincuenta ydos varas castellanas sobre el nivel del mar, y habita-do por Indios desnudos: allí vimos monos negros conbarbas roxas: tuvimos la satisfaccion de que los PadresCapuchinos del convento, y los Misioneros que vivencon los Indios algun tanto civilizados, nos tratasen conbondad y agrado. Pensamos detenernos dos meses enestos contornos, é internarnos despues en las tierrashácia Varinas y Sierra nevada de Mérida, para baxarluego al rio Apure y Orinoco hasta la angostura de laGuayana, y volver por la ciudad del Pao á Cumaná,donde esperarémos el correo del mes de Mayo, quenos conducirá á la Havana, á no ser que antes nos de-voren los tigres y cocodrillos del Caziquiare. Uno denuestros amigos, el Padre Andújar Capuchino, quie-re acompañarnos, porque desde Apure no encontraré-mos sino Indios y Misioneros. Los Españoles no seatreven á entrar en las misiones. El Obispo, el PadreGuardian, los Observantes y el Prefecto de los Ca-puchinos nos distinguen con una proteccion parti-cular. Aunque es ya larga esta carta, no puedo menos de |256| extenderme aun para decirle á Vm. alguna cosa degeonosia. He colectado preciosos materiales para miobra sobre la disposicion y coordinacion interior delas montañas. ¡Qué regularidad de construccion; quéanalogia de formacion en todas las zonas! A 10° de la-titud, las capas primitivas se hallan inclinadas al Nor-douest, del mismo modo que en el monte de S. God-thardt en la Suiza, en Silesia y en los Pirineos. La Amé-rica meridional es una península de una elevacion in-mensa sobre el nivel del mar. Las llanuras que se extien-den desde Varinas hasta Buenos-Ayres, sobre las qualesel cielo forma su horizonte, tiene de ochocientas á nove-cientas varas castellanas de altura: y soy de parecer queá los 15° de latitud meridional se levantan á mil qua-trocientas varas, y que allí forman explanadas en gra-derías, como la del Thibet, y lo que en Africa se cono-ce con el nombre de desiertos. La alta cordillera (quees un ramal de la de Popayan y Quito) se acerca masá la costa de lo que se extiende al Oeste. Se compo-ne de granito folicular mezclado (como en la Suiza),de esteatita verde, de pizarra micacea con una infini-dad de granates, de hierro magnético (en Carácas) 1,y de la pizarra arcillosa primitiva. He visto indi-cios de sienito, y de la formacion primitiva de la ro-ca verde (Grunstein) una mezcla íntima de feldspa-to y roca córnea en la pizarra micacea, que desdeel talco pizarroso forma el tránsito á la pizarra arci-llosa. En estas rocas primitivas (como en Europa) haycapas subordinadas de roca caliza primitiva casicompacta; pero con filones de espato calizo, que siem-pre la caracterizan, con capas de quarzo, con una cor-
1 El valle de Carácas tiene novecientas ochenta y quatro va-ras, sobre Madrid ochocientas treinta y cinco. La Silla de Carácastres mil sesenta y una varas.
|257| ta porcion de cianito (en Maniquarez); y (en ChacaoAroa....) una formacion de cobre.
La cordillera primitiva cubierta de nieve en Mé-rida y en Santa Marta, que conserva tres mil varas dealtura en la provincia de Carácas, la pierde, y aparecemas baxa con una rapidez enorme al paso que se ex-tiende al Este. Las montañas de pizarra micacea tie-nen en la provincia de Cumaná de seiscientas á sete-cientas varas de altura. Siguen el istmo que separa elgolfo de Cariaco del Océano, y se terminan por lasbocas del Dragon, en la isla de la Trinidad. En lapunta Araya, la cordillera primitiva tiene solas dosleguas de ancho, y ya no se distingue allí el brazo delas colosales de Quito. Exâminando el fondo del gol-fo de México, y la parte de la Margarita, que llamanMacañao, casi llega uno á creer que en otros tiemposla cordillera primitiva se extendia mas al Nordeste des-de el cabo Cordera; y que en la gran catástrofe de queresultó el golfo, quedo destruida la parte de la cordi-llera opuesta á Cumaná. A lo menos es cierto que hoydia en las provincias de la Nueva-Barcelona y Nueva-Andalucía, la cadena secundaria se halla tres ó quatroveces mas elevada sobre el nivel del mar que la primi-tiva. Las puntas mas elevadas de la cadena secundariason, segun mis medidas, el Brigantin, el Guacharo,el Cocollar, y sobre todo el Tumiriquiri, cuyo cucu-rucho compuesto de arenisca y roca caliza secundaria,tiene dos mil doscientas quarenta y quatro varas caste-llanas de altura. Toda la cadena conserva por muchaextension una altura de mil doscientas á mil quinien-tas varas castellanas, presentando un declive muy rápi-do hácia el Norte (donde cae el Océano), y al contra-rio otro muy suave é insensible hácia el Sur en los lla-nos del Maturin, Tereczenqui (como todas las llanu- |258| ras de América), que tienen mas de dos mil pies dealtura. Las formaciones secundarias son (empezando porlas que descansan sobre la pizarra primitiva). a La roca caliza de los altos Alpes (Alpenkalks-tein) color azulado, compacta, pasando á veces al fi-no granugiento, no presentando conchas mezcladas entoda su masa, sino unidas en ciertas capas en las cimasmas altas. La figura de estas montañas, la irregulari-dad, y la direccion ondeada de sus capas (gewundeneschichten) indican la misma formacion caliza que ve-mos en la mayor parte de los Pirineos, en los Apeni-nos, en los Alpes de la Suiza, de las montañas del Ti-rol, de Salzbourg, de la Stiria....... en fin, de todaslas cordilleras altas que he observado en Europa. Esla roca caliza de segunda formacion (Mitelkalkstein)de Fichtel. Pero el carácter mas distintivo con que lanaturaleza ha marcado esta formacion; el carácter queme hizo descubrir la identidad de esta roca caliza de los Alpes con lo que en Saxonia se llama zechstein (roca caliza compacta comun, marga endurecida enThuringuia.... Reuss diccionario), es la exîstencia delas capas de la marga pizarrosa y de la pizarra cobri-za....., que se halla en la roca caliza de los Alpes de laSuiza, como en la del Tumiriquiri de la América meri-dional. Estas capas tienen en la cordillera de la Nueva-Andalucía desde una hasta tres toesas de espesor. For-man una mezcla íntima de tierra caliza, sílice y arcilla,teñidas por una grande porcion de carbono. Expuestasal sol blanquean, y me dieron hidrógeno carbonado.Contienen piritas de cobre, y á veces petróleo. Enuna montaña de cien toesas de altura se presentan diezá doce de estas capas de marga pizarrosa, del mismoexâcto modo que en el valle de Lutschinen y del |259| Grindelwald. A veces (en Cuchilla de Guanaguana,el Purgatorio) forman el tránsito á una arcilla pizar-rosa, parecida á la de Scheidek en la Suiza. La pie-dra caliza contiene indicios de la mina de hierro par-do (como en Haslithal), y grandes cavernas, dondenacen los rios; pero no he descubierto todavia en ellashuesos fósiles ó fosfate calizo. Los quadrúpedos pare-cen mas modernos que la formacion de esta roca cali-za. Un fenómeno muy curioso (aunque análogo á losboracites y cristales de amatista en el yeso de Lune-burg &c. Burgtonna en Saxonia) ha sido para mí elhaber encontrado, lejos de todo filon y de capa hete-rogénea, en medio de la roca caliza de los Alpes, be-llos cristales de roca sembrados. Son tan raros, que unagrande montaña (el Cuchivano) tal vez no contienemas que quatro ó cinco. Se hallan aislados (no agru-pados) en medio de la masa, como el feldspato en elpórfido. b Una formacion de arenisca, muy moderna, so-brepuesta á la roca caliza (de los Alpes). Es un mon-ton de conchas, de guijarros de quarzo, y piedra ca-liza secundaria (como en el Monserrate en Catalu-ña), unidos por el carbonate calizo. Es muy fácil en-gañarse sobre la formacion de esta arenisca; porque átreinta toesas de profundidad sus capas parecen rocacaliza muy pura. Pero exâminándola con cuidado sedescubren algunos guijarros de quarzo en la masa, ycontinuando las mismas capas se ve desaparecer pocoá poco la basa caliza, y aumentar de tal manera el nú-mero de los guijarros, que ya solo se distingue unabrecha silícea. Es una formacion igúal á la arenisca dela Mancha, á la del Reyno de Leon, y á aquella enque Vm. hizo importantes observaciones en Aranjuez. Mas cerca del golfo de México, y en algunas is- |260| las cuya estructura hemos podido exâminar (Cuba-gua, Coche, Margarita, tal vez Tabaje, vista de cer-ca por el telescopio), encierra esta arenisca una mul-titud de conchas de madreporas, meandritas y celula-rias, de medio pie cúbico de espesor. El órden en que se ven como distribuidas estasconchas ofrece observaciones muy curiosas, y algunascontrarias á las opiniones recibidas en Alemania, delas que citaré dos solamente. La primera es que la ma-yor parte de las conchas petrificadas de esta costa de la América meridional son de la misma especie que lasque hemos colectado en el mismo golfo. Y la segun-da, que durante el refluxo he visto claramente en lascapas de la arenisca que forman el fondo del Océano,que las conchas de agua dulce se hallan mezcladascon las marítimas. Aun no he podido descubrir amo-nitas ni belemnitas. ¿Serán por ventura de formacionmas moderna las tierras que estan debaxo del equador,por haberlas cubierto el agua mas tiempo que á lasotras á causa de la rotacion y de la fuerza centrífuga? c Una formacion de sal nativa. Comprehendobaxo esta denominacion todas las substancias que enPolonia, en Inglaterra, en el Tirol, en España &c.he hallado siempre reunidas: á saber, primero, la ar-cilla muriática, que es la verdadera matriz de la salnativa, su compañera fiel en todo el globo; así comola arcilla pizarrosa lo es del carbon de piedra (arcillamenos conocida de los mineralogistas que de los mi-neros, á los quales en todos tiempos ha servido deguia para buscar la sal nativa), que es una mezcla dearcilla, sílice, poca cal y mucha tierra talcosa, de co-lor gris ó pardo por el carburo de hidrógeno que con-tiene, teniendo en eminente grado la funesta propie-dad de descomponer enteramente el ayre atmosférico |261| en pocos dias. Segundo, el yeso, ya en masa, yalenticular; y tercero, la sal nativa. Esta arcilla muriática, muy rica en el Popayan yQuito, es tan pobre en sal nativa en las provincias delEste (Nueva-Barcelona, Nueva-Andalucía), que ape-nas se apercibe con el microscopio. Contiene mas de0,3 de petróleo, y es el orígen de las fuentes de breaen la Trinidad, en el Buen-Pastor sobre la costa deParia, y en el mismo golfo de Cariaca, golfo forma-do, segun la tradicion geológica de los Indios Guai-guerys, por un temblor de tierra, y que parece hallarsetodavía en comunicacion con los volcanes de Cumu-cata, que vomitan azufre, gas hidrógeno, y aguas ca-lientes hidro-sulfurosas. Los temblores de tierra masfuertes se sienten en las cercanías del golfo; sufrimosalgunos muy crueles por el mes de Noviembre en Cu-maná, é hicieron variar la inclinacion de la aguja mag-nética, la qual antes del temblor en 4 de Noviembreindicaba 44°,20 (nueva division), y despues 43°,35.Debe observarse que los temblores solo se verifican alfin de las lluvias, y que entonces las cuevas del Cu-chivano despiden por la noche gas inflamable, que seve relucir á cien toesas de altura. Es muy probableque la descomposicion del agua en la marga pizarrosa,la qual está llena de piritas, y contiene carburos dehidrógeno, sea una de las causas principales de estosfenómenos. La ciudad de Cumaná conserva aun rui-nas despues de dos años. En el viage penible y peligroso que hicimos á laSilla de Carácas, y en otras excursiones, hemos reco-gido muchas semillas y minerales, que enviaré parael jardin y gabinete de S. M. Católica &c.